Visualmente era inferior a la versión de PS3 y X360, con peores texturas, iluminación y más dientes de sierra, entendemos el esfuerzo del hardware al tener que mostrar el partido en dos pantallas a la vez, pero no por ello deja de ser sorprendente. Y lo que es peor, tenía importantes problemas de rendimiento, le costaba moverse fluido, con serias ralentizaciones. Esto imaginamos se irá puliendo con el paso de los meses, en la versión final no creemos que tenga estos problemas de rendimiento. De hecho pasaba algo curioso, y es que el juego parecía verse mejor en el GamePad que en la propia tele, quizás porque la pantalla del mando al ser de un tamaño más pequeño y con menos resolución disimulaba mejor sus defectos.
Este detalle y otros nos demuestran que Wii U tiene mucho camino por recorrer en lo gráfico, que los estudios todavía están acostumbrándose al hardware y es posible que esta versión de FIFA 13 que jugamos no se hubiera realizado siquiera con los kits de desarrollo finales. En cualquier caso no deja de ser sorprendente que una nueva consola que va a llegar al mercado siete años después del estreno de Xbox 360, tenga problemas para igualar los gráficos de esta, veremos cómo evoluciona en este aspecto, pero nuestra obligación es ser honestos y comentaros lo que vimos.