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Rosario de las 7 heridas del corazón

LordIzziNosnam00

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A raíz de un cilantrito que me escribió, inspirado en mi tema contra el suicidio, buscando ayuda en Dios, le compartí mi rezo nocturno, que ha suturado con éxito mis heridas dolientes, y quise compartirlo con todos ustedes, por si se animan a rezarlo también, incluso a compartirlo. Espero que los conmueva y sane igual que a mi.

Tiempo estimado: 10min.



Rosario de las 7 heridas del corazón


Estructura:

En cada misterio, se menciona una herida.
Se contempla un pasaje evangélico que ilumina esa herida.
Se hace una oración larga basada en el Evangelio.
Luego se repite 10 veces una jaculatoria bíblica personalizada en lugar del Avemaría.




Oración Inicial

Señor Jesús, aquí estoy con mis heridas.
Tú conoces cada rincón de mi alma, cada herida que me impide amar con libertad.
Tú viniste a sanar los corazones rotos y a liberar los oprimidos.
Toca hoy mis heridas con la luz de tu Evangelio.
Que en cada misterio pueda abrazar tu amor y encontrar consuelo, verdad y esperanza.
Amén.




1er Misterio: Herida de Miedo.
Evangelio: Mateo 8, 23 - 27 - Jesús calma la tempestad.


"Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. Se levantó una tormenta muy violenta en el lago, con olas que cubrían la barca, pero él dormía.
Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo: '¡Señor, sálvanos, que estamos perdidos!' Pero él les dijo: '¡Qué miedosos son ustedes! ¡Qué poca fe tienen' Entonces se levantó, dió una orden al viento y al mar, y todo volvió a la más completa calma.
Grande fue el asombro; aquellos hombres decían: '¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?' "



Oración:

Jesús, en medio de las tormentas de mi vida, cuando todo se descontrola, mi corazón se llena de miedo. Me siento indefenso, como si fueras a dejarme hundir. Pero hoy quiero creer que Tú estás en mi barca. Ayúdame a confiar. Calma mis pensamientos, Señor, y que tu voz poderosa haga callar las tempestades que me paralizan.

Jaculatoria (10 veces)

"Jesús, confío en tí, aunque tiemble de miedo. Calma mi tormenta interior."


2do Misterio: Herida de Confusión
Evangelio: Juan 14, 5 - 6 - Yo voy al Padre


"Entonces Tomás le dijo: 'Señor, nosotros no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?.' Jesús contestó: 'Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí."


Oración:

Señor, muchas veces no sé hacia dónde voy, ni qué decisión tomar. Me pierdo en mi mente, en mis pensamientos, en mis dudas. Pero Tú no eres un Dios de confusión. Eres Camino, eres Luz. Guíame con tu verdad y pon orden en mi alma. Muéstrame que en medio de mi confusión, tu sigues guiando mis pasos.

Jaculatoria (10 veces)

"Jesús, mi Camino, mi Verdad y mi Vida: ilumina mi mente y mi corazón".



3er Misterio: Herida de Rechazo
Evangelio: Juan 15, 16 - Yo soy la vid: produzcan frutos en mí.


"Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca. Así es como el Padre les concederá todo lo que le pidan en mi Nombre."


Oración:
Señor Jesús, he sufrido rechazo, palabras duras, indiferencia. Muchas veces me he sentido no amado, como si no valiera. Pero hoy abrazo tu Palabra que me dice que Tú me has elegido. No soy un error. Tú me miraste con amor eterno. Haz que esa verdad penetre hasta el fondo de mi alma.

Jaculatoria (10 veces)

"Jesús, Tú me elegiste. Soy amado, valioso y deseado por Ti".



4to Misterio: Herida de Abandono
Evangelio: Mateo 28, 20 - Jesús envía a sus apóstoles


" y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia."


Oración:

Señor, tantas veces me he sentido solo. Las personas que amé se han ido o me han fallado. A veces he sentido que también Tú te alejaste. Pero tu promesa es clara: nunca me dejarás. Hoy renuncio a la mentira del abandono, y creo que Tú caminas conmigo, aún cuando no te sienta.

Jaculatoria (10 veces)

"Jesús, nunca me dejas solo. Tu presencia me acompaña y me sostiene."



5to Misterio: Herida de Impotencia
Evangelio: Juan 5, 1 - 9 - El paralítico de la piscina de Betesda


"Después de esto se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscina llamada en hebreo Betesda. Tiene ésta cinco pórticos, y bajo los pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, tullidos (y paralíticos. Todos esperaban que el agua se agitara, porque un ángel del Señor bajaba de vez en cuando y removía el agua; y el primero que se metía después de agitarse el agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.)
Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesús lo vió tendido, y cuando se enteró del mucho tiempo que estaba allí, le dijo: '¿Quieres sanar?' El enfermo le contestó: 'Señor, no tengo a nadie que me meta al agua, y mientras yo trato de ir, ya se ha metido otro.' Jesús le dijo: 'Levántate, toma tu camilla y anda.' Al instante el hombre quedó sano, tomó su camilla y empezó a caminar."



Oración:

Jesús, hay momentos en que me siento incapáz de cambiar, paralizado por el cansancio o la desesperanza. Pero Tú me ves, memconoces y me llamas a levantarme. Hoy escucho tu voz que me dice: ¡Levántate! Sana mi voluntad, Señor, y dame fuerza de tu Espíritu para empezar de nuevo.

Jaculatoria (10 veces)

"Señor Jesús, dame tu fuerza. Levántame con tu poder."



6to Misterio: Herida de Vergüenza
Evangelio: Juan 8, 1 - 11 - La mujer adúltera


"Jesús, por su parte, fue al monte de los Olivos. Al amanecer estaba ya nuevamente en el Templo; toda la gente adudía a él, y él se sentaba para enseñarles.
Los maestros de la Ley y los fariseos le trajeron una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La colocaron en medio y le dijeron: 'Maestro, esta mujer es una adúltera y ha sido sorprendida en el acto. En un caso como éste la Ley de Moisés ordena matar a pedradas a la mujer. Tú, ¿qué decides?' Le hacían esta pregunta para ponerlo en dificultades y tener algo de qué acusarlo.
Pero Jesús se inclinó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como ellosminsistían en preguntarle, se enderezó y les dijo: 'Aquel de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra.' Se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en el suelo.
Al oir estas palabras, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta que se quedó Jesús solo con la mujer, que seguía de pié ante él. Entonces se enderezó y le dijo: 'Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?' Ella contestó: 'Ninguno, Señor.' Y Jesús le dijo: 'Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar."


Oración:

Señor, a veces me hundo en la culpa, en la vergüenza de mis errores. Me siento indigno, marcado. Pero Tú me miras sin condena, con ternura. No me expones, me restauras. Hoy dejo atrás el peso del juicio y recibo tu mirada limpia que me devuelve la dignidad.

Jaculatoria (10 veces)

"Jesús, Tú no me condenas. Tu amor me restaura y me hace nuevo."



7mo Misterio: Herida de Desesperanza
Evangelio: Lucas 24, 13 - 35 - Los discípulos de Emaús


"Aquel mismo día dos discípulos se dirigían a un puevlito llamado Emaús, que está a unos doce kilómetros de Jerusalén, e iban conversando sobre todo lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar con ellos, pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
Él les dijo: '¿De qué van discutiendo por el camino?' Se detuvieron, y parecían muy desanimados. Uno de ellos, llamado Cleofás, le contestó: '¿Cómo? ¿Eres el único peregrino en Jerusalén que no está enterado de lo que ha pasado aquí estos días?' '¿Qué pasó?', les preguntó. Le contestaron: '¡Todo el asunto de Jesús Nazareno!'.
Era un profeta poderoso en obras y palabras, reconocido por Dios y por todo el pueblo. Pero nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes renegaron de él, lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz. Nosotros pensábamos que él sería el que debía liberar a Israel. Sea lo que sea, ya van dos días desde que sucedieron estas cosas.
En realidad, algunas mujeres de nuestro grupo nos han inquietado, pues fueron muy de mañana al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, volvieron hablando de una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo tal como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron.'
Entonces él les dijo: '¡Qué poco entienden ustedes y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?' Y les interpretó lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas.
Al llegar cerca del pueblo al que iban, hizo como que quisiera seguir adelante, pero ellos le insistieron diciendo: 'Quédate con nosotros, ya está cayendo la tarde y se termina el día.' Entró pues, para quedarse con ellos.
Y mientras estaba en la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dió. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. Entonces se dijeron el uno al otro: '¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?'
De inmediato se levantaron y volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo. Estos les dijeron: 'Es verdad: el Señor ha resusitado y se ha aparecido a Simón.' Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan."


Oración:

Señor, a veces pierdo la esperanza, creo que ya nada puede cambiar, que los sueños murieron. Como los discípulos de Emaús, camino triste y ciego. Pero hoy me haces arder el corazón con tu Palabra. Abre mis ojos. Hazme ver que caminas conmigo y que aún hay vida, luz y promesas.

Jaculatoria (10 veces)

"Jesús resusitado, enciende mi esperanza y quédate conmigo."



Oración final:

Señor Jesús, gracias por haber tocado mis heridas con tu Evangelio.
Gracias por recordarme que en tu Corazón hay un lugar para mí.
Que esta oración sea semilla de sanación y vida nueva.
Ayúdame a caminar cada día más libre, más firme, más amado.
Amén.
 
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