Las denuncias contra Musante
La diputada independiente Camila Musante, cercana al PPD y
una de las voceras de la campaña presidencial de Tohá, es acusada en dos denuncias laborales que presentaron extrabajadoras de su equipo parlamentario. Ambas demandas apuntan a lo mismo: despidos injustificados, no pago de prestaciones laborales y, sobre todo, que la parlamentaria les exigía favores personales.
La primera denuncia fue presentada por una diseñadora gráfica que trabajó para la diputada Musante entre marzo de 2022 y abril de 2023, cuando fue desvinculada. La segunda demanda la presentó Andrea Fuentes, asesora territorial de la diputada entre marzo de 2022 y febrero de 2023. Las dos trabajadoras, además, acusan que quedaron con importantes secuelas psicológicas luego de lo vivido en el equipo de Musante.
Ambos casos fueron archivados en los
tribunales de justicia porque las denunciantes llegaron a un acuerdo —denominado “avenimiento”— con la Cámara. El trato implicó que la Cámara de Diputados, sin reconocer los fundamentos de la demanda y “con el sólo objeto de ponerle término” a la denuncia, se comprometió al pago de importantes cifras a las denunciantes:
$9,2 millones en el caso de la diseñadora gráfica;
$10,3 millones en el caso de Fuentes.
El despido de Andrea Fuentes no se dio al azar. El 8 de enero de 2023, ella fue presentada ante tribunales como testigo de la causa judicial que inició la diseñadora gráfica. Un mes después, Fuentes fue despedida del equipo de Musante.
El expediente de la denuncia de Fuentes contiene documentos y capturas de pantalla que permiten ilustrar las situaciones que la llevaron a presentar la acción judicial.
Un ejemplo. El 6 de enero de 2023, Fuentes estaba contagiada de Covid-19. El diagnóstico en su caso era particularmente delicado: desde hace seis años ella es paciente de riesgo por una enfermedad autoinmune. Pero según se evidencia en los pantallazos contenidos en la denuncia, a la diputada Musante esto le pareció algo menor.
A las 11:03 de la mañana de ese día, la parlamentaria le escribió.
Camila Musante: Hola cómo estás
Musante: Al final qué pasó con las cosas que le complican a la Municipalidad para presentar oficios en esos temas.
Andrea Fuentes: Mejor
Fuentes: Cuales temas en específico
Musante: Los que complican a “White”
Musante: Quiero pateaele la mesa
Musante: Yapi si te dije
Musante se refería a la Municipalidad de San Bernardo, liderada por el alcalde Christopher White (PS). Según la denuncia de Fuentes, la parlamentaria estaba al tanto de las conexiones que Fuentes tenía con vecinos de esa comuna, razón por la que “
comienza a presionar (a Fuentes)
para que le entregara información sobre el Municipio para que pudieran ‘perjudicar’ a la alcaldía para luego levantar oficios”.
Fuentes respondió esos mensajes con información sobre el estado de las relaciones entre los vecinos de San Bernardo y el municipio de esa comuna. Musante volvió a insistir.
Musante: Necesito
Musante: Que me digas las debilidades de White
Musante: Eso te pedí
Musante: Y los otros temas hazlos llegar para que hagamos oficios
Musante: ???????
La conversación siguió a las 14:27, cuando la diputada Musante envió un mensaje con tono de orden: “Lo necesito hoy día”. Después la llamó a las 17:25, y Fuentes no contestó el llamado. Musante insistió: “Te llame. Andrea???”.
Esos chats son solo un extracto de los muchos que están contenidos en la causa laboral que Fuentes inició contra la Cámara de Diputados en abril de 2024, unos meses después que fuera despedida del equipo de Musante.
Otro mensaje, del 3 de mayo de 2023, evidencia que la diputada le solicitó a Fuentes que le comprara un ansiolítico en la feria.
Musante: Necesito conseguirme clotiazepam
Musante: Venden en la feria?
Fuentes: Parece que la otra vez vi
Fuentes: Parece que sip
Musante: Puedes comprarme
Musante: Una caja porfa
Estos hechos son parte de muchos otros evidenciados en la denuncia que presentó Fuentes. Los pantallazos también demuestran que Musante, entre otras cosas, le solicitaba a la trabajadora llevar su auto al taller mecánico, que le enviara objetos personales a través de empresas de encomienda y que le resolviera asuntos domésticos, como la instalación de internet en su departamento o la recepción de una cama que la parlamentaria compró por internet.
En el caso de la diseñadora gráfica la demanda contiene hechos similares a los que denunció Fuentes. La diputada, asegura el libelo, le solicitaba que le comprara prendas de ropa, que le solucionara problemas con sus redes sociales personales y que le administrara las que eran de uso institucional. Esto, continúa la denuncia, le significó a la diseñadora asumir labores que no solo eran ajenas al contrato de trabajo, sino también asumir gastos que, dice, nunca fueron reembolsados.
Aunque esos no son los hechos más graves que denunció la diseñadora gráfica. El 28 de diciembre de 2023, la diputada Musante le habría solicitado que, en paralelo a las funciones que desempeñaba en su equipo, trabajara para el equipo parlamentario del senador Karim Bianchi, entonces pareja de Musante.
Musante: Mira estaba hablando con el senador Karim Bianchi
Musante: Me comentó hace un tiempo atrás
Musante: Que le gusta mucho tu trabajo
Musante: Y entonces qué quería saber si puedes trabajar con él también. No tiene tanta demanda como yo
Denunciante: (Emoji con cara de sorpresa) Acabo de leer
Musante: Por eso te escribía
Musante: Puede pagarte 300 mensual
Musante: Anda a sus redes sociales vas a cachar que no es tanta demanda como yo
Denunciante: Y tu estás de acuerdo Cami?
La denuncia asegura que la trabajadora aceptó la propuesta de Musante. Pero no por convicción. “Ante el temor de perder su trabajo, al ser una petición de su jefa directa, nuestra representada accedió. Así, la denunciante de autos comenzó a trabajar de manera informal con el Senador Bianchi en el mes de marzo del año 2023”. Otra captura de pantalla asegura que el senador Bianchi habría agregado a la trabajadora a un grupo de WhatsApp llamado “Bianchi SENADO”, y la presentó como “quien estará a cargo de las redes sociales”.
El senador Bianchi respondió a este medio por escrito: “
La conocí (a la diseñadora gráfica)
ya que yo era pareja de Musante en ese entonces pero no prestó servicios para mí. Es cierto mi interés pero no se concretó… ya que ella no podía por tiempo, solo me dio algunas ideas pero no se avanzó”.
Consultada por The Clinic, la diputada Musante aseguró que “
como tú ya tienes toda la información, yo no sé qué mucho más podría decirte (…) Ustedes como periodistas pueden dar por cierto una denuncia o una sentencia judicial, eso es una decisión de ustedes. Yo no puedo cuestionar cómo hagan su trabajo (…) ¿Y por qué le interesa que yo me pronuncie si ya existe un proceso que está cerrado a través de avenimiento en ambos casos?”.
Una extrabajadora del equipo de Musante dijo a The Clinic, a condición de anonimato, que la diputada “ejercía mucha violencia psicológica” sobre todo en las mujeres de su equipo parlamentario. “Al final éramos como el flete, éramos casi como
nanas también, porque ella pedía cosas demasiado personales, que escapaban de todo lo que era nuestro trabajo propiamente. Era muy común pedir cosas en la noche, en la madrugada o muy temprano en la mañana. Cosas que a veces era imposible que uno pudiera resolver. (…) De repente a las 5 de la mañana me llamaba por teléfono, a las 3 de la mañana escribía pidiendo cosas, a las 11 de la noche también. Y si no le contestábamos se enojaba”.
The Clinic también se contactó con Andrea Fuentes, la asesora territorial de Musante que fue despedida luego de presentarse como testigo en la causa de la diseñadora gráfica. Fuentes no solo confirmó que Musante solicitaba favores personales y llamaba a altas horas de la madrugada, sino también que habrían más extrabajadoras del equipo de la diputada que vivieron situaciones similares: “No fui la única que pasó por esta situación. Hay varias compañeras en realidad que pasaron por situaciones similares, pero ellas renunciaron porque no quisieron enfrentarse a un tema más legal”.