En todo caso es un buen ejemplo del supuesto clasismo del fútbol, no es que marginen a los niños de bien, sino que simplemente no llegan, les falta, hambre, calle, ganas de surgir junto a su pandilla.
Es bien diferente crecer con la pura mamá que se gana la vida de nana, que con familia de papás profesionales que te dan todo a corta edad. Es puro realismo, y que el fútbol refleja muy bien, por eso también las segundas o terceras generaciones de empresarios se caen, porque los herederos no tienen hambre de comerse el mundo, y por ende, no desarrollan el talento empresarial del jerarca, o en el mismo fútbol, los hijos de los grandes futbolistas, nunca salen mejor que el padre, porque nunca pasaron las penurias que si pasó el padre, les falla el factor motivacional.