El volante de la selección chilena, Arturo Vidal, salió al paso, en
entrevista con El Mercurio, de las acusaciones de soberbia de las que ha sido víctima tras la
doble fecha eliminatoria contra Paraguay y Bolivia disputada a comienzos de septiembre.
Vidal, quien dijo en la previa de esos duelos que Chile es la mejor selección del mundo, discurso que repitió con posterioridad, pese a la derrota en Asunción y al pobre empate ante Bolivia en Santiago, sostuvo que
"jamás he sido soberbio, porque si lo fuera no estaría donde estoy". "Con humildad trabajo y esfuerzo he llegado hasta acá, nadie me ha regalado nada".
El seleccionado también repitió constantemente el bicampeonato de América obtenido por la selección chilena, éxito que otros jugadores como Alexis Sánchez o Eduardo Vargas, dijeron que había que de lado para enfocarse en el camino a Rusia.
Vidal opina distinto:
"me siento orgulloso de lo que hemos hecho, de los dos títulos. ¿Por qué lo tengo que olvidar? Por uno o dos resultados no se olvida, se mantiene".
El volante del Bayern Munich también descartó haberse retirado del entrenamiento tras reclamar un cobro en una "pichanga" que era arbitrada por Juan Antonio Pizzi.
"Me enojé porque salimos segundos, pero no me fui al camarín, el partido terminó y me fui al gimnasio".
"En la selección no somos un equipo, somos una familia. Y lo del camarín rebelde me da risa", dijo Vidal sobre las informaciones de un eventual mal ambiente al interior del plantel tras la poco exitosa doble fecha eliminatoria pasada.