el tema del calentamiento global es polémico, pero no implica que no sea real. Quitando todos los bemoles y alarmismo, el hecho de que la población haya crecido exponencialmente desde finales del XIX (con la salvedad de los 100 millones de muertos entre ambas guerras mundiales), el consumo de recursos y la industrialización, basada en combustibles fósiles desde hace un siglo, si han aumentado la cantidad de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que han afectado la temperatura del planeta.
Ahora bien, eso no quita que existan los alarmistas y las contradicciones. Buscan fuentes energía renovable no convencional (ERNC) lo que se ha vuelto un negocio sin un efecto plausible, tanto en el cuidado del ambiente como en el desarrollo. Lo mismo pasa con los países que tenían energía nuclear, que por causa de la propaganda verde (y que le sirve por ejemplo, a los rusos con su "gas barato"), han ido apagando sus centrales. Japón se avivó y entendió que con paneles solares y torres eolicias, era imposible mantener el ritmo industrial que tienen.
El problema no es científico, sino político. Muchos que reclaman del calentamiento global como la monga thumberg, rechazan categóricamente la energía nuclear, la biotecnología alimentaria y otras soluciones nacidas para lograr detener la deforestación y minimizar el consumo de combustibles fósiles. Igual para energías como las hidroeléctricas. Acá detuvieron Hidroaysén, porque los ñuñoínos aman ir de vacaciones al sur, no por "conciencia ambiental", además de detener cualquier iniciativa nuclear en Chile. De ahí que las facturas suban.
Una cosa no quita la otra: que se haya politizado el problema, no significa que no sea real. Solo piensen un poco en cuanta energía se consume, por mantener Internet funcionando (cualquiera que haya administrado una sala de servidores, sabe de lo que hablo).