Varios países con estrechos vínculos con Rusia, algunos miembros del BRICS, Brasil, India y Sudáfrica, se encontraban entre los países que se negaron a firmar el comunicado final. Otras naciones menos claramente alineadas que optaron por abstenerse fueron Indonesia, México, Arabia Saudita y Tailandia.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, elogió la cumbre por permitir "un intercambio fructífero, integral y constructivo de diversas opiniones sobre los caminos hacia un marco para una paz integral, justa y duradera", y agregó que las partes habían acordado enfoques comunes sobre tres cuestiones principales.
Primero, que el control de la planta de energía nuclear de Zaporizhia ocupada por Rusia debe volver en su totalidad a Ucrania y que cualquier amenaza o uso de armas nucleares es inaceptable.
Segundo, que la seguridad alimentaria no debe usarse como arma y se debe restablecer el acceso de Ucrania a sus puertos del Mar Negro para permitir que Ucrania exporte libremente sus productos agrícolas al resto del mundo.
Por último, que es necesario liberar a todos los prisioneros de guerra de ambos bandos y devolver a Ucrania a todos los niños ucranianos transportados a Rusia, así como a otros civiles detenidos ilegalmente.
En una conferencia de prensa al final de la cumbre, Zelenski afirmó que Ucrania estaba dispuesta a iniciar negociaciones con Rusia “mañana” si Moscú respetaba la integridad territorial de Ucrania.



