1. Desde que inició la entrega y claudicación constitucional por parte de Chilevamos post plebiscito del 4 de septiembre de 2022. Jornada gloriosa. El rechazo al segundo proceso fue constante y firme, el curso nunca se desvió.
2. El acuerdo "Por Chile" Boric-Macaya nunca pudo imponerse como válido, legitimo, y querido por parte del pueblo. Unicamente se sostuvo mediante el mero ejercicio formal del poder. Fue impugnado como "espurio, ilegal, inconstitucional, e ilegitimo" por los cuatro costados (expositores, y argumentos hay de sobra, no es necesario revisarlos).
El acuerdo ha quemado políticamente a sus autores. Dejando como cadáveres políticos irredimibles a Macaya, Chahuan, Schalper, Ramirez, Muller, Hutt, y Piñera. Y al piñerismo en general.
3. La masa votante de derecha no siguió a sus partidos. No lo hizo en mayo, ni en diciembre. En este punto, cabe detenerse los resultados de mayo:
- Al revisar la representación de "la derecha" (Chilevamos y republicanos) alcanzó un total de 44,32 % esto considerando el total de votos de la elección (es decir, contando nulo y blancos). Solo las reglas del proceso constitucional que convirtió la elección de consejeros en 17 elecciones regionales de circunscripciones senatoriales permiten a esta fuerza una sobrerepresentación del 60% en el consejo, lo que fue una distorsión de la realidad electoral. En el total de votos la suma de su representación nunca sumó el 50+1 del total de la votación de mayo (27,79 republicanos y 16,53 chilevamos).
El desglose de la votación por afinidad política en las encuestas previas al plebiscito mostraba un volcamiento de al menos 20 % al 30% del electorado de chile vamos y republicanos hacía la opción en contra. Cobraron la oferta política “republicanos y en contra” de mayo.
- Otro tanto ocurrió con la izquierda formal (oficialismo, y lista de la dc, ppd, radical) cuya representación porcentual del total de votos alcanzó el 29,47, y tuvo un vaciamiento de casi una cuarta parte de su fuerza electoral normal a hacía la opción nulo en mayo, viéndose más afectada de cara a la integración del consejo constitucional. En diciembre, la izquierda concurre con casi todas sus fuerzas formales y no formales a la opción en contra.
- El voto nulo 16,98 % del total de votos, fue la segunda opción más votada, a mi juicio se compuso en gran proporción: de una parte, de la izquierda formal e informal, una parte de la derecha formal (mayormente republicanos) y la “no izquierda/derecha” (patriotas, pinochetistas, nacionalistas, liberales, libertarios, soberanistas, etc). Fuerzas que siendo contrarias a este segundo proceso optaron por no participar del mismo, y renegar de las ofertas de representación existentes en el acto electoral, y a mi juicio se volcaron casi en su totalidad a la opción en contra.
El nulo, sorpresivo por su dimensión fue la primera advertencia de una desobediencia de parte del electorado de derecha formal y derecha no formal.
- PDG, que obtuvo el 4,3 del total de votos en mayo, se dividió. Y, según su “democracia digital” se dividió en mitades por la opciones del plebiscito. Yéndose los rostros del partido como Parisi y los Badboys al a favor; y los diputados del partido y los tercera posicionistas del mismo al en contra.
Parisi otro de los grandes derrotados, abandonado a su suerte por su propio nicho político.
- Amarillos, demócratas, y otras fuerzas de centro no pudieron ser medidas en este acto electoral, y aunque se dividieron de cara a la elección, a mi juicio concurrieron en gran proporción de sus fuerzas a llenar parte del vaciamiento del votante de chv y republicanos que se volcó por en contra.
4. Tras el resultado de mayo existió un entusiasmo inicial por estimar que republicanos, partido originalmente contrario al proceso, le torcería la mano a los bordes, y al contenido izquierdoso del texto de los expertos. Lo que no ocurrió.
Kast y republicanos, se encontraron en mayo sosteniendo un mojón caliente en la mano: no supieron qué cresta hacer con el resultado, y la posición de mayoría. El proceso los engulló, revelando lo que son. Siguieron el derrotero del proceso propuesto por chilevamos, adhirieron al mismo, y no lo alteraron ni resistieron en sentido alguno.
Abrazaron el proceso, Lonconizando a Beatriz Hevia y Stinguizando Luis Silva. No existía necesidad de presidir y de formar parte de la directiva del consejo. Al votar bastaba defender el punto, tantear y en su momento decir “no, gracias. Yo veto o nosotros vetamos” y listo. No se les pedía más. Era, el momento que chilevamos se quemará y matará con el proceso al atar su suerte al mismo. Pero, no.
No concurrieron a combatir, desafiar, o negar abiertamente los bordes socialdemócratas o indigenistas, se excusaron en ridiculeces para no hacerlo; no ocuparon el poder de veto que les fuere conferido, al punto que ninguna de las disposiciones abiertamente contrarias a los principios de ese partido fue vetada; formularon una serie de enmiendas al texto totalmente irrelevantes en cuanto a suprimir o derogar el contenido más conflictivo del mismo para el “mundo de derecha”; renunciaron abiertamente a las principales enmiendas estandarte de su discurso político, con ello se negaron a debatir y dejar en acta la defensa política, jurídica, ideológica, y filosófica los principios que decían defender y con ello el sentido de la interpretación de una disposición; aprobaron de forma unánime cada una de las disposiciones que eran mero resumen.
Fueron una mera pantomima de oposición. Y vendieron al público un trabajo de “resistencia” o “calidad”: que nunca existió. Para corroborar basta leer las actas del consejo.
No siendo los redactores principales del texto asumieron una paternidad que no les correspondía. Y abrazaron: socialdemocracia, indigenismo, desigualdad ante la ley, paridad, derechos sociales prestacionales justiciables, etc. Gran parte de lo que correspondía a los petitorios de su enemigo discursivo.
Tras el resultado del domingo: son políticamente hablando los grandes perdedores del proceso, junto a Kast. Mientras que chile vamos seguirá con su proceso de descomposición post-Piñera.
5. El proceso tenía puertas de escape para “salirse del mismo” y tomar partido por una opción segura anticipadamente: la izquierda fue mucho más viva y se salió primero (lo hizo en medio de la votación de enmiendas al proponer la renuncia total de las enmiendas de cada parte y sancionar el texto de expertos), con su negativa Chile vamos y republicanos quedaron como amos del proceso constitucional en sus etapas finales (sin poder hacer nada más que terminar de votar las enmiendas propuestas al texto y sancionar la propuesta para su plebiscito).
Kast con su mojigatería característica tanteó el “en contra” bajo condiciones, y semana después, torpe y anticipadamente tomó públicamente partido por la opción “A favor”, atando el destino del mismo a su figura. Lo hizo sin estar terminado el texto, incurriendo en las mismas torpezas que los rostros del apruebo. Hecho, le llega el tiro a quemarropa que lo condena, ser motejada la propuesta como la “Kastitución”.
En la etapa final, existió la puerta final de escape, consistente en que el consejo no aprobase el texto propuesto a plebiscitar en diciembre. El rector Carlos Peña mediante columna en emol abjuro de su autoría intelectual de este segundo proceso, y bajo la exigencia de la responsabilidad política personal llamo a los consejeros a no sancionar el texto final a fin de no plebiscitarlo. Lo que no ocurrió.
Si existió alguna expectativa de algún republicano “valiente” que en defensa de los principios reivindicados negase el quorum necesario para aprobar el texto que se plebiscito, ello no ocurrió, primando el espíritu de secta y la obediencia a la orden de partido.
6 .La campaña de A FAVOR fue poseída por el mismo espíritu y discurso de APRUEBO: texto pócima mágica, receta y solución inmediata de todos los problemas de la vida nacional; del apruebo sin leer, apruebo sin estar el texto terminado, del si la lees apruebas, es decir la adopción de la decisión irreflexiva; por la lista de supermercado de disposiciones; el ninguneo al intelecto del electorado; la minutería barata y el barrabravismo; y en particular, por la reacción rabiosa frente a la denuncia de las falacias y contradicciones políticas-jurídicas-filosóficas que suponía la defensa y aprobación de principios totalmente ajenos a los defendidos tradicionalmente por la derecha A FAVOR, y la abjuración de los principios de la constitución vigente.
Y finalmente, la renuncia a la defensa del contenido jurídico de su texto constitucional propuesto, y su reemplazo por argumentos electorales-utilitaristas cortoplacistas redactados por Maquiavelos de opereta.
La elección era tan irrelevante, que ahora, hay gente enrabiada y colérica que se le fue la vida por haber perdido la opción a favor. Y carga enfervorizada contra los que reflexivamente o no, nunca adherimos al proceso en forma y fondo. Generando innecesariamente una fractura que a futuro pesará.
Maquiavelos de opereta que presos del espíritu de secta nos propusieron vender nuestros principios para celebrar por un día contra un gobierno que está muerto desde hace 1 año. Celebrar un día, lamentarse todo el resto de la vida.
7. Tal como fuere dicho, el plebiscito derivó entre un plebiscito “contra el gobierno o Boric“, o “contra la clase política”, ganando este último. Ni agujas, ni programas, ni personajes, ni operaciones de inteligencia electoral, ni encuestas mulas funcionaron en sentido alguno. El curso de colisión estaba trazado desde el inicio.
Y, tal como fue dicho al final del papiro de enero: el contexto de hastío por el proceso, el desinterés general sobre el mismo, la crisis económica, política, y de seguridad, sumado a la parálisis de la administración del estado y la sensación de anarquía general, hizo pesar el rechazo al mismo por sobre cualquier otra pomada.
No hubieron palabras ni promesas que valieran más que "los políticos se dejen de webear".