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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxChile.
Estimado Ernesto:
Primero que nada permiteme que te tutee ya que parece quesomos de similar edad y tantos tiempos por estos lados hacen olvidar el USTED, queen nuestro idioma no existe.Aqui estamos pocos chilenos y simpre buscamos en la red lasdirecciones .cl para enterarnos que esta pasando en Chilito. Una familia que llego hacepoco me dio tu address en xxxxxx y ahi lei lo que tu escribes, que parece tenerrelacion con lo que nos ocurrió con mi marido hace varios años atras y que nunca meatrevi a contar en Chile.Empecemos del principio:Como te habras dado cuenta soy chilena y vivo aqui desde casi 30anos. Aquí me case con un industrial neocelandes y siempre estuve con ganas devolver a ver Chile.Mi marido era aficionado al yatching y con el tiempo se fue poniendofanatico, hasta que un dia, mirando un mapa, tuvo la gran idea de navegar derechohasta Chile.Eso era de locos y mi marido tenia mucho de eso, asi es que lo dejeque se embarcara con un amigo que es pescador profesional y yo prometi unirme aellos cuando llegaran.Para sorpresa mia llegaron vivos a un puerto llamado Quellon y desdealli me llamaron por telefono. Vole a Santiago (¡como ha cambiado!) y alli me uni a mimarido y el pescador volvio a Porirua.Viajamos a Puerto Montt y alli nos embarcamos en nuestro yate, puesmi marido queria que conocieramos los canales del sur.Nos toco pleno verano y el viaje fue inolvidable, ambos quedamosmaravillados con lo grandioso y solitario de los lugares, pero mas inolvidable aun porun incidente que nos ocurrio en una pequeña entrada entre las islas Valverde yChaffers (eso me preocupe yo de anotarlo muy bien).Nos internamos, a motor, por un angosto fiordo con la intención debajar a tierra y acampar, pero poco despues nos dimos cuenta que la profundidad noera suficiente y que estaba bajando la marea. El canal era muy angosto como para dar la vuelta, asi es que asustados pusimos toda marcha atrás para lograr salir antes dequedarnos encallados.Casi al llegar a la entrada del canal vimos como otro yate blanco,similar al nuestro aunque bastante más grande, y que despues le vi su nombre,Mytilus II, cruzaba la boca en forma perpendicular al nuestro.Calculando a la velocidad que navegaba el otro, pensamos que cruzariala boca mucho antes que nosotros asi es que mantuvimos nuestra velocidad deretroceso. Efectivamente, eso ocurrio, pero no nos habiamos dado cuenta que atrasllevaba un cable que remolcaba algo que iba bajo el agua, con lo cual terminamosestrellando nuestra popa.El golpe no fue muy grande, pero lo suficiente como para torcer eltimon y romper la helice principal. El otro barco se detuvo inmediatamente y mandoun bote de goma a socorrernos. En el venian 4 señores altos y rubios, que al saber elapellido de mi marido comenzaron a hablarle en holandes. Les dijimos que eramosneocelandeses y la conversación siguió en ingles.Inmediatamente se ofrecieron para hacerse cargo de lo danos y nossolicitaron que no hicieramos la denuncia correspondiente porque eso significaria unatremenda perdida de tiempo, tanto para nosotros como para ellos. Yo como chilenasabia que eso era cierto, asi es que aceptamos. Alli se enteraron de que yo era chilenay comenzaron a hablarme en español.Nos invitaron a que pasarnos a su yate para discutir los detalles,mientras dos de ellos revisaban los danos de nuestra embarcación. Alli todos nosatendieron muy bien y nos ofrecieron remolcarnos a su base, donde según ellosrepararian nuestros daños.El problema era que tendríamos que esperar casi un dia que ellosvolvieran, ya que llevavan la otra cosa a la rastra. Mi marido les pregunto dondetenian su base y ellos le mostraron en el mapa una pequeña isla mas al sur, en elarchipiélago de los Chonos o Guaitecas. Eso significaba por lo menos otro dia de viaje,por lo que mi marido no estuvo muy de acuerdo, ya que nos quedaban pocos dias devacaciones.Les explicamos que teniamos como repuesto un motor fuera de borda,el que podria llevarnos a puerto como emergencia. Eso parece que les agrado, por loque se ofrecieron pagarnos lo que fuera necesario para que repararamos nuestraaveria.Inicialmente mi marido, como buen gringo, habia aceptado un chequepor los daños, por una cantidad que el estimo mas que suficiente, pero yo siendochilena y viendo con que facilidad aceptaban pagar, desconfie y exigi que se nospagara en efectivo.
Un senor que dijo llamarse Gabriel me explico que ellos no portabantanto dinero a bordo, pero que si esperaba dos dias , me lo podria dar. Yo le dije queestabamos de acuerdo, pero que mientras tanto, dejaramos la constancia de dichocompromiso ante carabineros de Melinka o Puerto Aguirre.Gabriel dijo que eso no seria necesario, ya que trataria de solucionar elinconveniente. Mi marido estaba bastante molesto, puesto que consideraba todo estocomo una gran descortesia de mi parte, asi es que cuando Gabriel hizo su nuevapropuesta, la acepto inmediatamente, sin hacer caso a mis reclamos.Nos entregaron en efectivo una cantidad equivalente al 40% de lopactado y por el resto nos ofrecieron dos extranos trozos de metal plateado y formairregular, explicandonos que se trataba de platino, el que nosotros podriamos vender.Yo no queria aceptar, sin embargo mi marido no lo dudo. Al ver Gabriel que yo noestaba conforme, tomo otro trozo de metal y me lo obsequio en forma personal, paraque me hiciera una joya que me recordara este encuentro.Por suerte no tuvimos mayores inconvenientes pera volver a lacivilización y nos instalamos en el Hotel Perez Rosales de Puerto Montt, mientrasentregabamos nuestro yate a una agencia que lo envió de vuelta a Wellington porcarga.El dinero lo guarde yo y eran todos billetes de $ 10.000.- nuevos y sinuso. Temia perderlos o que me los robaran, asi es que trate de usarlos rapidamente.Cuando habia gastado como el 40% de ellos, me di cuenta con terrorde algo que no habia notado: todos eran idénticos y tenian el mismo numero de serie.¡Nos habian estafado!Los escondi y posteriormente, en Santiago, lleve uno al Banco de Chile,donde se lo pase al cajero diciendole que me habian dado ese billete y que yo creiaque era falso. El hombre lo miro e inmediatamente me dijo que no me preocupara,que el billete era legitimo, sin embargo ante mi insistencia lo paso por una maquina yme volvio a repetir lo mismo: el billete era verdadero.Repeti el proseso en el Banco de Credito y en el Banco Edwards, coniguales resultados. Claro que jamas les dije que tenia varios otros con igualnumeración.Aprovechando que estabamos en el centro, fuimos a una joyeria paraanalizar uno de los trozos metalicos que mi marido llevaba en su bolsillo.Me fui casi toda una cuadra de la calle Estados retándolo, pues estabasegura que nos dirian que se trataba de fierro o algo por el estilo, pero no,efectivamente era platino y el valor de un solo trozo era casi suficiente como paracubrir el total de los gastos del choque.
Cuatro dias despues tomábamos el avion de regreso a Wellington.Han pasado mas de 10 anos, mi marido fallecio hace dos, sin dejar nunca de reirse de mi, por mi miedo a los billetes falsos, esta fue su ultima aventuraen su accidentada vida y la gozo. Por eso, hace tres dias, cuando lei su web, fui a unviejo canasto de costura donde guardo algunos recuerdos y encontre esta vieja foto,que ahora le envio. La tome yo misma sobre una blusa de seda puesta sobre una delas camas del hotel Tupahue de Santiago.
Las nuggets de platino nunca las vendimos, las obsequie una a cadauna de mis dos hijas y la otra, tal como me lo pidiera Gabriel, la convertí en unospendientes de los que nunca me separo.El marido de una de mis hijas es geólogo y llevo el nugget paraanalizarlo a la universidad de Auckland, donde aun no saben como se formo, ya quees de 99,98% de pureza y no es una formación natural y tampoco ha sido fundidopara obtener su forma actual.Ernesto, como compatriota y amiga, te ruego que si en algun momentollegaras a tener contacto con ellos (como dicen que tu lo haces), les pidas mildisculpas de mi parte, por mi desconfianza. Lo que ocurre es que en este mundo locoen que vivimos, no estamos acostumbrados a chocar con seres como ellos y siempreprejuzgamos negativamente a nuestro prójimo, especialmente en Chile.
Se despide, tu amiga
:PD: Si puedes dales mis saludos a la familia de xxxxxx