Confieso que a veces me jode un poco ser excesivamente empático con la gente, sobre todo con la gente que quiero de verdad. Muchas veces asumo el dolor que ellos sufren como consecuencia de distintas cosas, como si fuera mío, y a pesar de que siempre ayudo en lo que más pueda, a veces eso me pasa la cuenta. Me apena mucho ver sufrir a la gente que realmente quiero, y de verdad me gustaria ayudarlos a todos en lo que más pueda, pero por esa misma razón, a veces ese dolor también recae en mí, y me caga. Quizás lo hago porque he tenido que pasar muchas cosas sólo, sin recibir la ayuda de absolutamente nadie. Creo que esa soledad fue la que hizo que desarrollara esta empatía hacia la gente, pues la soledad es, según mi experiencia, el mayor sentimiento de dolor que uno puede sufrir.
Respecto a lo anterior, confieso que no sé como chucha ayudar a una persona que realmente quiero (una amistad), la cuál se encuentra en una situación bastante difícil (perdió a su mamá hace un par de años, vive lejos de su familia, y está entre dos amores: con la persona que vive, y otra que vive en otro país). Es evidente que sufre de depresión, y le he sugerido que sería bueno que visitara a un psicólogo, al menos para probar, pero simplemente se rehúsa a hacerlo. Ya le he dicho de todo, pero su ceguera es máxima y ya no sé como chucha poder seguir ayudándola para que pueda ser feliz. Supongo que esa persona tendrá que pegarse el cacho sóla, al menos sabe que yo estaré a su lado.
Confieso además que quiero titularme luego, agarrar mis weas y mandarme a cambiar a la concha su madre.