La final terminó siendo manejada por River, con cinco volantes, de los cuales los cinco aprovecharon utilizar toda la amplitud y meter firme en el centro. La defensa gallina le costó tomar a Abila y Benedetto, perdieron varios mano a mano, Armani salvó el empate (lo cual es muy importante, ya que era muy diferente la vuelta con un 2-3 en contra). Arriba River no existió, muy poco peso específico de los puntas de River, si rescatar el oportunismo de Pratto, que apareció dos veces, en dos goles.
Boca tuvo un arquero agrandado, jugó como consagrado este partido de ida, los centrales de Boca son muy débiles, Jara estuvo todo el partido complicado, terminó saliendo, en el medio perdieron casi todo, salvo las proyecciones de Nandez poco que rescatar, fueron superados, y arriba lo mejor de Boca, el doble 9 y Villa tuvieron de cabeza a la línea de 3 de River.
Por ende, el bloqueo en el medio de Gallardo dio resultado, y el partido que Schelotto propuso, que fue generar superioridad por fuera, no se logró por la lesión de Pavón y el escaso aporte ofensivo de los laterales. Puede sonar extraño, pero Boca se vio asustado en la Bombonera, sobretodo después del 2-2, el equipo tiene dos tipos de jugadores, los que se agrandan contra River, que son los que juegan arriba, y los que no pueden rendir bien, que la mayoría son del bloque defensivo, mucho error no forzado y falta de recuperación de balón (se nota en que ninguno destacó, excluyendo a Rossi).