Estoy pensando ir apruebo y deseando que gane el apruebo.
O sea en la elección pasada ganó el apruebo y le hizo un gran bien a mucha gente, paradójicamente sin duda, porque desde esa victoria me he fijado que paulatinamente un grueso importante de gente se empezó a zafar de caer en varias cuestiones bastante truchas. En verdad es sorprendente el número de aberraciones que vienen a la baja, en mi opinión*, gracias al triunfo del apruebo y al circo para la nueva constitución.
*Tampoco es posible descartar que la gente se haya ido dando cuenta, más allá del apruebo, por una especie de osmosis, de la ridiculez de varias cosas. Entre los chilenos cada vez hay más racismo, por ejemplo, cuando hasta hace poco ser racista era un pecado capital.
En cualquier caso no me cabe duda que todo esto no se trata de una vuelta de tuerca, muchos menos de un "Chile despertó", pero sí me parece que hoy por hoy hay un clima más agradable no para reencauzar el rumbo (tarea heróica), sino para hacer acopio de víveres, ordenar algunas herramientas, encuadrar una buena tarde.
Ciertamente todavía estamos en una encrucijada tremenda, aún gobierna en Chile una dialéctica marxista de manual, de la cual pocos escapan, lo cual me duele y hace difícil el compatriotismo.
Estoy pensando ir apruebo y deseando que gane el apruebo. El rechazo ya fue rechazado, esto era básico. Si gana el rechazo ahora, no solo el apruebo ganará fuerzas sino que el rechazo del rechazo será nulificado. O sea, volvemos al status quo del estallido social, pero más mareados, desgastados y con "condiciones climáticas" adversas.
Que gane el apruebo para que el rechazo al apruebo y el rechazo al rechazo lleguen al 100%.