No he dicho nada de lo que enumeras, ni nada de lo que dije contradice esos hechos. Te has armado una imagen de mí distorsionando mi comentario para acomodarlo a la verborrea que vomitaste en tu primer mensaje. Si hubieras leído mi mensaje con la mente despejada, te habrías dado cuenta.
Si hay alguien aquí que relativiza el bien y el mal, tanto así que los confunde y los supone intercambiables, eres tú con esa retórica de "son la misma mierda" o con percepciones erróneas de que se trata de escoger entre un mal grande y un mal menor. Si no sabes reconocer que las ideas en pugna durante este plebiscito eran diametral y fundamentalmente distintas, amenazando con destruir por completo desde sus cimientos lo que es este país, con sus defectos y sus virtudes, hay un sesgo muy pronunciado de tu parte. Si decir que no existe el bien o el mal en esta instancia deja tu alma inquieta y amargada más en paz por tu muy probable inacción, tu cobardía, o tu derrotismo intrínseco, eres libre de hacerlo, pero es bien patudo que pretendas vender ese discurso como una "verdad objetiva". En ningún momento ahondé en las convicciones individuales de cada persona que votó, porque ser objetivo y sensato implica no hacer generalizaciones ni juicios apresurados. Así como hay gente que apoya una o varias cosas de las que nombraste, hay una cantidad no irrelevante de personas que las repudian todas. Asimismo, no podemos predecir, solo intuir, cómo esos pensamientos cambiarán de aquí en adelante.
Finalmente, parece que alguien no comprende, o prefiere ignorar porque no le conviene para mantener su postura, qué significa lo simbólico, ni su lazo con la espiritualidad, que por cierto, no es sinónimo de religión o credo. Ahora me queda claro que no solo eres un cínico de pacotilla, en efecto lleno de malicia, sino también un ejemplo andante de Dunning-Kruger.
Saludos, agradezco tus buenos deseos.