Paradójicamente, la monarquía es un régimen más legítimo - y legitimado - que la controvertida democracia. Los mismos británicos, han respaldado y respaldarán a su monarquía como símbolo de tradición y continuidad del Estado (que, a pesar de los escándalos de Eduardo VIII, Profumo, Diana Spencer, Carlos y Camila y la propia familia de Isabel II, se ha mantenido estable)
Ni hablar de países como España o Bélgica, donde la institución de la monarquía hace que ambas naciones existan (en Bélgica, a falta de Rey, inmediatamente el país se divide en 4 comunidades y una ciudad libre; o para qué hablar de España y sus regionalismos internos). O de Japón, donde tradicionalmente el Emperador era considerado ‘Hijo del Sol’ y venerado como divinidad (pese a la eliminación de ese culto tras 1945, el sintoísmo persiste)