Cada vez se superan más estos wns:
Este es otro remake/reboot/precuela o secuela que no voy a ver.
Aunque nadie me preguntó, quiero decir que después de intercambiar palabras con algunos usuarios sobre la original, la volví a ver hace unos meses. Ahora siento que en lugar de una película común es casi un mito moderno. La trama es súper sencilla pero tiene esos elementos que la hacen sentir “más grande que la vida”. Me refiero a cosas como la temática de un hombre invencible que castiga a los malhechores sin problema y que cura a los adictos con su tacto. Es más parecido a un Aquiles moderno que a un héroe de acción común. Eso es algo que sigo apreciando. Nunca llegaré a amar esta película, pero sigue siendo fascinante incluso si ignoramos la tragedia de su producción. Y, por supuesto, está muy bien hecha.
Ahora, con 41 años, no puedo evitar mencionar el principal defecto que encuentro en la película: el desarrollo de los personajes de Eric y su esposa, o más bien la falta de este. Lamentablemente, la película solo presenta clichés básicos de sus vidas y nunca los conocemos realmente como personas. Solo vemos a Eric como un psicópata inmerso en un espiral de violencia que a veces muestra algo de humanidad al ser amable con la niña y hacer bromas con el policía.
Parte del atractivo del film radica en que sigue la estructura y simplicidad de la clásica historia de venganza: un tipo con una vida normal a quien un hijo de puta le arruina la vida de manera horrible. Sobrevive y luego planea y ejecuta su venganza violenta. Bueno, esta película sigue esa línea pero omite la mayoría de los pasos. Cuando comienza, los detalles de la vida normal y el evento horrible ya han ocurrido; solo los vemos en breves momentos. Luego, él no planea nada, simplemente descubre que puede curarse de heridas de bala y va tras esos tipos para matarlos, enfrentando resistencia solo al final, cuando descubren que matar al cuervo lo hace vulnerable. Por diseño o por circunstancias desafortunadas, siento que la estructura de la historia se desmorona un poco.
Pero, a pesar de sus defectos, la propuesta visual, ese misticismo medio gótico urbano nihilista, junto con un buen soundtrack y la carismática actuación de Brandon Lee más la leyenda de su trágica muerte durante su realización, la han convertido en una especie de clásico atemporal.