O sea volver a discriminar.
Yo no le veo lo malo a eso, entiendo que la palabra tiene una connotación mala, pero se debe filtrar, la sociedad tiene muchos vicios y no podemos cagar a una parte importante de la población que muy probablemente sea mayoría, en pos de una igualdad que terminara desfavoreciendo a todos. Claro, no se puede tirar a los pendejos cumas a su suerte, pero si se debe adoptar como sociedad medidas legitimadas de control de esos individuos, esto para ayudarlos a insertarse socialmente de verdad, lamentablemente no puedes adoptar las misma forma de educar que a los chicos más piolas. Si se legitimara un control más severo en lo disciplinario con esas personas, crear un sistema anexo de educación donde los tujas deban estudiar en complejos aislados de los otros, obviamente no solo con medidas disciplinarias, sino con ayudas terapéuticas y obviamente hacer diagnósticos generales de las necesidades y formas en que el aprendizaje y la formación como persona (para esos individuos) sea la mejor.
Lo que dije es un tolueno al aire, no algo tan pensado, pero si seguimos con la misma receta, cual chucha es la solución? las consignas de "igualdad" que cagan a todos? siempre habrán pobres, pobres delincuentes, tujas etc... son vicios de la sociedad, no del sistema, pero la idea es siempre buscar las formas de que sean lo mínimo.
Trabaje en residencias de mejor niñez, y ahí aprendí una huea muy clara, la inacción de parte de los adultos, de la sociedad, sobre los comportamiento de niños y adolescentes, es lo peor que le puedes dar en la formación educacional, como persona etc... los cabros hacían la wea que querían, no iban al colegio, puteaban, pegaban, rompían todo y en algunos casos empezaban a flotar conductas de abusos de distinto tipo entre ellos mismo. Y nosotros que hacíamos? nada, no podíamos decir nada y hacer nada, solo cuidar que no se mataran, que por favor dejaran de romper weas, que por favor no consumieran más weas, que por favor no nos pegaran etc...
La disciplina es importante, el tema es que hay que romper el paradigma, los niños y adolescentes deben ser guiados, de distintas formas y no se trata de darles palos o agarrarlos a chuchadas, pero no caer en la inacción, o en lo que es políticamente malo decir o hacer algo.