En otro trabajo que tuve y me tocaba ir a visitar casi siempre a los dueños de diferentes empresas de todo tipo. un dia me tocó ir a Mejillones al sector industrial, era una empresa de construcción y tenían oficinas en Mejillones y Antofagasta.
llegué y en Mejillones sólo trabajaba la secretaria, el dueño y un cuidador, el dueño no estaba así que lo tuve que esperar, estaba conversando con la secretaria y un ofinicista de la sucursal de Antofa. de la nada la mina me pregunta... oye le tienes miedo a los ratones? y yo eh, un poco. ahí me cuenta que cuando llegó en la mañana en la oficina y mientras trabajaba sintió que algo había botado el papelero, cuando mira dice que vio un guarén gigante, pero como ella no le tenía miedo le pegó una patada y la wea arrancó
el oficinista estaba parado mirando hacía un pasillo donde daba con el patio donde tenía las maquinarias, en eso veo que el wn se pone blanco y empieza a gritar "mira, mira!!" mientras me apuntaba en esa dirección. pensé que me estaba weviando hasta que se me ocurrió mirar y ctm......... eran al menos 7 guarenes, pericotes o como quieran llamarlos y los wnes era gigantes y lo chistoso es que corrían y jugaban como si fueran unos perritos. tenía la cámara, pero ni siquiera atiné a grabarlos


la mina se paró y también miró pero me dijo que el que ella vio en la mañana era aún más grande, así que no me ni imagino que tamaño de ese wn, lo que si vi fue una caca que dejó ahí y olvidate, era del porte de un puto cheetos.
Luego de esto vino lo más bizarro, desde ese mismo pasillo se metió uno de esos guarenes en dirección hacia nosotros, así que la mina se paró y dijo "esto ya es mucho" y en el mismo pasillo había un baño, la wna abrió la puerta el bicho entró, ella igual y cerró la puerta. ahí es donde quedó la cagá, se escuchaban chillidos, golpes y puteadas de la mina

al rato abrió la puerta y la escena era dantesca ajja, contó que el bicho la intentó atacar, se le tiró encima y ella se apoyó en ambas murallas y con eso pudo matarlo...aplantandole la puta cabeza con sus zapatos. hasta el día de hoy recuerdo el charco de sangre.
son de esas historias que no te aburres de contarlas

