Los libertarios tienen claro su rol. Ellos explican que, al estar fuera del gobierno, su tarea es empujar la administración de Kast hacia la derecha. Eso, aseguran, pasa, en buena parte, por respetar los compromisos que el mandatario hizo en campaña.
Han sido exitosos en esa tarea. Los libertarios fueron los primeros en anunciar la -fallida- acusación constitucional contra
Nicolás Grau, de la que terminaron detrás los diputados republicanos, los de la UDI, nueve de los 13 de la bancada de RN y uno de los dos militantes Evópoli en la Cámara.
Otro ejemplo es el proyecto de la senadora
Vanessa Kaiser para otorgar un indulto general a todos los uniformados condenados durante las protestas de 2019. Su propuesta fue respaldada por los diputados republicanos e incluso por el presidente de ese partido, el senador
Arturo Squella.
La más reciente muestra de poder del
PNL es el proyecto Escucha su Corazón, del diputado
Cristóbal Urruticoechea, que fue respaldado por algunos republicanos.
Para lograr influir en la agenda del oficialismo, los libertarios han identificado algunos interlocutores clave. Uno de ellos es el ministro del Interior,
Claudio Alvarado. Otro es el presidente del P. Republicano,
Arturo Squella. Él, de hecho, conversó con
Kaiser a raíz de sus dichos sobre quién pone la música, para evitar que la controversia escale.
El diputado
Pier Karlezi, por su parte, ha estrechado lazos con el titular de Hacienda,
Jorge Quiroz. Sobre todo, luego de que participaron juntos del
Chile Day en Nueva York, en mayo de este año.
La relación entre Kast y Kaiser no goza de la misma fluidez. En el oficialismo hacen presente que el exdiputado renunció a la colectividad fundada por el mandatario en enero de 2024 de forma estruendosa.
Pese a las diferencias que puede haber,
en libertarios destacan que ellos mantienen abiertos los canales de diálogo con Palacio. Prueba de eso es que Kaiser asistió a un encuentro, encabezado por Kast, que se realizó en Cerro Castillo a mediados de mayo.
Conscientes del poder que tienen los libertarios por empujar la agenda hacia la derecha,
en el oficialismo son varios los que reconocen que sería conveniente que, de una vez, ingresen al gobierno.
En la última reunión de coordinación del oficialismo, desarrollada el jueves en La Moneda, el presidente de
Evópoli, senador
Luciano Cruz-Coke, hizo ver ese punto frente a Kast y los ministros
Claudio Alvarado (Interior) y
José García (Secretaría General de la Presidencia).
No se trata de un comentario aislado. A inicios de este mes, Alvarado aseguró que
“las puertas están abiertas” para el PNL. Y republicanos como
Agustín Romero han planteado que los libertarios son sus aliados naturales, incluso por sobre Chile Vamos.
“Cada partido toma sus propias decisiones. Lo que sí creo es que mientras más fuerzas políticas estén disponibles para sacar adelante las reformas que el país necesita, mejor para Chile”, comentó el diputado Romero, consultado sobre la eventual incorporación del PNL al oficialismo.
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En
Chile Vamos, donde la figura de Kaiser no cae bien, hacen un símil. Creen que incorporar a PNL al gobierno sería como cuando
Sebastián Piñera nombró a
Mario Desbordes como ministro de Defensa en su segundo gobierno. El exmandatario buscaba
silenciar al entonces militante de RN, quien era una de las voces más críticas, dentro del oficialismo, de esa administración.
No se trata solo de evitar las críticas. El gobierno necesita el apoyo del PNL y sus bancadas parlamentarias (ocho diputados y una senadora) para conseguir mayorías en el Congreso.
En un comienzo,
Kast quería a los libertarios dentro del gobierno. Ellos terminaron por rechazar esa posibilidad. Lo hicieron al ver que se les ofrecía que el secretario general del partido,
Juan Antonio Urzúa, asumiera como ministro de Minería, además de una o dos subsecretarías, sin especificar cuáles.
La oferta no convenció: diagnosticaron que en esa cartera no podrían influir como querían hacerlo.
Consultado sobre la eventual incorporación de los libertarios al gobierno,
Urzúa planteó: “Para nosotros es fundamental ser coherentes con nuestros principios, nuestra institucionalidad, que nos han permitido ser el partido de derecha más grande del país”. Según los últimos registros del Servel,
la colectividad fundada en 2024 acumula 50 mil adherentes.
En todo caso, existe cierta flexibilidad. Los libertarios se mantienen abiertos a que sus militantes ocupen cargos técnicos en el gobierno. Es el caso de
Cristián Daly, quien se desempeña como jefe de prensa de la Subsecretaría de Prevención del Delito. Esa cartera fue encabezada por otra libertaria: la exfiscal
Ana Victoria Quintana. Al tratarse de un cargo político, ella congeló su militancia hasta que fue removida.
Con los libertarios en el gobierno, el oficialismo pretende ahorrarse desencuentros como el ocurrido esta semana, cuando
el PNL amenazó con retirar su apoyo a la reforma del SAE si se insiste en eliminar medidas que, a su juicio, fortalecen la seguridad y la convivencia en los establecimientos educacionales. Otro gran cruce fue cuando
Kaiser exigió la salida de
Pablo Mira (RN) de la Subsecretaría de Derechos Humanos, tras la muerte de Alfonso Podlech.
Aunque han marcado diferencias, los libertarios enfatizan que ellos quieren colaborar para que la administración de Kast tenga buenos resultados. Detrás de esa idea pesa un factor electoral:
creen que el éxito de la actual administración es fundamental para que su sucesora sea de derecha y que los libertarios tengan la oportunidad de llegar a La Moneda en 2030.