El cine hace rato mutó brigido. Hace rato que pesa mas una especie de estrategia algorítmica mas que otra cosa. Como que el marketing que siempre existió ahora se siente demasiado ajeno. Los canales de streaming pegaron, finalmente, demasiado y los estudios convencionales que producen películas como Backrooms u Obsession, saben perfectamente que el antroniano promedio que se trata de bro y mi sangre, tiene el teléfono en la mano. Rellenan el 60% del metraje con planos secuencia vacíos, pasillos oscuros, zumbidos de baja frecuencia, silencios, alguna canción perdida de los 80, y diciéndote todo el rato la trama, sabiendo que no te vas a perder de nada importante.
Y sobre Eso, Cuando la trama lo requiere, los personajes se detienen por completo y te explican la regla o el conflicto mediante una exposición explicita, incluso si estabas mirando TikTok, alcanzas a levantar la cabeza, escuchar el resumen y volver al celu.
Para un tipo criado con referencias de los 80 y 90 donde películas como Terminator 2 (que la fui a ver al cine, ya q de niño no pude, que filete mas grande Dios mio, es la mejor de la historia) exigían tu atención completa fotograma a fotograma, o algo de cine independiente te obligaba a leer entre líneas visuales sin que nadie te revelara algo. Es un cine que infantiliza y aburre a propósito.
Yo no soy fan de cines a lo David Lynch y su onirismo subjetivo, pero como dice el gordo del marginal: Ponele voluntaaaaaaad.
Hace poco vi la Odisea. Entretenida, pero básica a re cagar, eso esta bien, pero para La Momia de B. Fraser. Creo que lo unico momento de “cine” fue el diálogo entre Odiseo y Penelope. Pero toda la película diciendo la regla de los dioses jajajajaja.
Aunque debo decir q en la semana vi The invite, de Olivia Wylde. No lo esperaba, una grata sorpresa, un bálsamo entre tanta re wea.
Gracias por replicar a mi amargo papiro! ajaja
Te entiendo. En mi caso no generalizaría tanto, me refería más que nada a mi reacción natural ante este tipo de film específico, que hoy por hoy está de moda y parece haber encontrado un club que les seguirá brindando lucas. Son las tendencias del cine actual las que me tienen medio chato. Cosas como estas y las incansables franquicias. Acerca de estas últimas,a mis favoritos de la infancia y adolescencia, por favor déjenlos descansar en paz. Quiero weás nuevas, solo que no weás nuevas que me den ganas de clavarme un tenedor en los ojos y en los oídos. Pero por el bien del cine, prefiero mierda nueva que no me interese en lo más mínimo, pero que conecte con esta generación de aweonaos, antes que películas nostálgicas hechas para complacer a la mía.
Ah, y ya que nombraste a Lynch (del cual soy fan), algunas de estas películas siento que intentan moverse de manera parecida, en el sentido de que los elementos narrativos un poquito más “desarrollados” aparecen en la primera mitad y luego poco a poco comienzan a descartarse a medida que la película se desvía hacia la abstracción al llegar al final. La fórmula Mulholland drive. Pero para mí la diferencia, bueno, aparte de la artesanía, que fue lo que dijiste, es que el viejo Lynch quería que la película se te metiera en la cabeza y en el organismo. Es una experiencia mucho más sensorial y visceral, estas otras weas son más conscientes de sus temas, quieren que pienses sobre ellas.
Por otra parte, afortunadamente todos los años se hacen varias películas buenas con las que sigo conectado y disfrutando. Así como disfrutaste The Invite, recién nomás vi TUNER (2025)… conchatumare! Cómo nadie me la había recomendado? Si no me da paja, en algún momento le dejo un comentario en el hilo de películas buenas.
Y para finalizar, sobre Terminator 2 ajaja… algo nada que ver con la calidad de la cinta, solo una anécdota de infancia.
Confieso que nunca en mi vida he estado más caliente por ir a ver una weá al cine que esa. La película era inevitable, totalmente inevitable. Estaba el video de los Guns, los trailers en la tele, en los noticieros decían que era la película más cara de la historia. En el cine donde vivía tenían una réplica a escala de un T-800 en la vitrina, marquesinas con el logo y un montón de parafernalia más en exhibición. Todos los compañeros de curso comentaban que iban a ir y bla bla bla. La weá es que yo tenía un acuerdo con mi viejo de ir un sábado sí o sí. Esperé toda la semana que llegara el día y mi vieja, ese mismo día, me dice que no me van a llevar porque una tía le dijo que era demasiado violenta (9 años parece que tenía)… violenta? ¿la vieja culiá de mi tía? ándate a la conchadetumadre! Si ya había visto un montón de weas de acción ochentera, todas las más populares, de hecho, con mi viejo siempre veíamos Commando! pero qué mierda. Me emputecí a más no poder, era demasiado absurdo, pero lamentablemente no podía hacer nada al respecto. El tema es que durante esa jornada, cuando me informaron eso y luego de alegar un montón, mis viejos habían invitado a mis abuelos maternos a almorzar. Estaban todos en la mesa e hice una weá muy muy estúpida: le di un chute de lejos, con toda la rabia del mundo, a una pelota de plástico (que tenía la cara de mickey mouse ajaja). Nunca con la intención ni mala fe de joder realmente a nadie, era solo para manifestar mi enojo de pendejo aweonao, pero la weá cayó justo, pero justo, en medio de la mesa, dejando la peor cagada posible. Se dio vuelta el vino, la vieja de mi abuela se manchó, cayeron weas fuera de la mesa… LA MEDIA CAGADA. Mi viejo me siguió, intenté escapar, pero fue inútil, me agarró y me sacó la conchadesumare a correazos

(merecidos dicho sea de paso, aunque se me espanten los contertulios de la generación z). Soy de los que agradece cada una de esas sacadas de chucha, que fueron pocas, pero de todas aprendí algo. El tema es que luego me fui a la pieza triste, enojado y resignado por no poder ir a ver la película y mi vieja se llevó a sus viejos a su casa donde pasarían la tarde. Y al rato aparece mi viejo en la pieza y me dice: “Ya, ponte la parka. Vamos a ver la película”. No se habló ni una wea sobre el cagazo ni la sacada de chucha, sin lágrimas, arrepentimientos ni mariconadas, fue así de simple. No había nada que decir, era todo implícito. Ni siquiera me pidió que no le dijera a mi vieja que me había llevado. Nunca le pregunté si lo hizo porque se sentía culpable ajaja. En fin, el film me voló la cabeza y por muchos años fue mi película favorita. Valió la pena la sacada de chucha.