Y testificó el pendejo:
Testigo presencial declaró que Mauricio Ortega no es el hombre que atacó a Nabila Rifo
El menor dijo que está seguro de que el atacante era alto y delgado mientras que el imputado es “bajo y gordo”.
Tanto él como su padre refirieron problemas cuando prestó la segunda declaración ante carabineros.
En el vigésimo primer día de juicio oral contra Mauricio Ortega por el delito de femicidio frustrado, entre otros, el Tribunal de Coyhaique escuchó hoy las declaraciones de uno de los adolescentes que presenciaron el ataque sufrido por Nabila Rifo la madrugada del 14 de mayo de 2017, y del padre del menor.
El adolescente CJQM, quien declaró por video conferencia, participó de un ejercicio de reconocimiento en la audiencia donde se le exhibió de cuerpo entero al imputado, señalando que no lo reconocía como el hombre que esa madrugada atacó a Nabila Rifo.
Comentó que si bien esa noche no pudo ver el rostro del atacante, está seguro de que el imputado no es el agresor “porque la persona que yo vi ese día, al pararse dos veces, se notaba que era alta y delgada y, con todo respeto, él es chico y gordo”, dijo.
Relato de la agresión
CJQM declaró que esa madrugada se reunieron en su casa con un amigo y una amiga para jugar en el computador. No bebieron alcohol ni consumieron drogas.
Alrededor de las 5:30 hrs salieron de la casa a fumar un cigarrillo y es cuando escucharon gritos extraños, pasaron los minutos y los gritos continuaban al punto que su amiga, BAAV, le pidió que fuera a ver qué pasaba.
CJQM se subió a una barandilla del balcón de su casa y “veo a lo lejos un hombre vestido de negro golpeando el piso – declaró – Opto por llamar a carabineros y contar lo que estaba pasando (…) que le estaban pegando a una mujer y pido por favor que vengan rápido. Estaba desesperado”, señaló.
El testigo manifestó que siguió mirando y vio que el hombre golpeaba el piso ya que él no veía a la mujer, pero sí escuchaba sus gritos. Luego lo vio pararse y alejarse en dirección oriente y volver con algo en las manos que le pareció pesado “se movía más lento, con las manos hacia abajo como sosteniendo algo y pegó al piso con ruido muy contundente. Era un ruido súper fuerte”, comentó y agregó que desesperado bajó de la barandilla, siguió mirando y vio al agresor pararse y huir en dirección oriente.
“Yo estaba muy nervioso y veo a carabineros pasar. No pasó más de 4 ó 5 minutos desde que el tipo se fue y pasó carabineros y opté por salir de mi casa y gritarles. Vi que doblaron y yo quedé en la esquina (…) y veo a esta mujer tirada en el suelo, por querer ayudarla la voy a ver y la veo con los ojos negros y sangre en la cara y opté por irme porque estaba tan shockeado por esa imagen (…) volví a llamar a carabineros”, dijo.
El menor relató que esa noche las condiciones de luminosidad eran buenas porque había un foco en la esquina del sitio de suceso y que pudo concluir la altura del agresor ya que, durante el ataque, este se paró dos veces y su cabeza sobrepasaba el muro de latón que había tras él. Así comparó la altura del agresor con la de su padre, que mide poco más de 1,70 cm por lo que concluyó que la altura del atacante fluctuaba entre 1,70 o 1,75 cm.
Además señaló que tuvo varios inconvenientes con la carabinera que tomó su segunda declaración “porque ella intentó cambiar alrededor de cuatro o cinco veces lo que estaba diciendo (…) ella ponía palabras en mi boca que yo no dije”, destacó.
Complicaciones en declaraciones
En la jornada también declaró el padre del testigo, identificado como VRQG, quien ratificó que en la segunda declaración tomada a su hijo en la comisaría de Coyhaique, tuvieron varias situaciones incómodas.
En este sentido señaló que tuvieron que rehacer varias veces la declaración de CJQM antes de que este la firmara “se imprime el acta de declaración para que mi hijo la firme y la leemos juntos para ratificarla – dijo – Al leerla nos damos cuenta que no era fiel a lo que estaba diciendo mi hijo (…) fue una situación desagradable, muy complicada, solo queríamos salir de ahí”, señaló.
Según VRQG las discrepancias surgieron básicamente porque el menor insistía en que la declaración que iba a firmar dijera con claridad que él vio que el agresor era alto y que al verlo irse y volver vio que traía en sus manos, algo que le pareció pesado, pero que no sabía qué era.
El padre del testigo declaró también que la menor BAAV prestó declaración en su casa, estando él presente, y que cuando hizo referencia a que el agresor era “menudo”, se refería a una persona delgada.
VRQG señaló además que esta situación afectó mucho a su hijo, les cambió la vida y los obligó a irse de la región “yo puedo dar fe de que tiene un gran corazón y quiso ayudar desde un principio (…) Él lo ha pasado mal, se han dicho muchas cosas, mi señora se enfermó, perdió su trabajo por licencias (…) tuvimos que salir de la región”, dijo y agregó que no se cuidaron los derechos de su hijo, no se le brindó ayuda psicológica no de ninguna especie y que, como familia quedaron en absoluta indefensión.
Fuente:
http://www.vientopatagon.cl/2017/04...tega-no-es-el-hombre-que-ataco-a-nabila-rifo/