El problema de Simona Castro es ese: su familia. Está condenada a vivir bajo la turbia sombra de su mamá.
No es que sea mala, de hecho es la mejor de su disciplina en Chile, pero se debe en buena parte a las turbiedades de su familia. De hecho, hubo una chica llamada Makarena Pinto que le hizo sombra a ella y su hermana, en su momento fue la mejor... y qué pasó? Le hicieron la gran Tomás González y peor: no la inscribían en los torneos, no le permitían entrenar con condiciones mínimas, no había financiamiento para ella. Gracias a quién? Por supuesto que a la mamá y el papá de Simona. Pero adivina quién si tenía acceso a todo eso...
No crucificaría a Simona, pero si a sus nefastos padres. Simona Castro es el fiel reflejo de la verdadera gestión del deporte chileno (mafia, corrupción y cagarse a medio mundo para sacar a una medianamente decente, en este caso empeorado con nepotismo). Tomás González y otros exitosos (tenistas, por ejemplo) son excepciones gracias al esfuerzo privado de sus familias y auspiciadores.