Se acabó. Se dio la lógica. Nadie daba un peso por este equipo, menos aún después del paso horroroso de Ba$ay. De todas maneras, Lucho Pérez y los jugadores, a pesar de sus limitaciones, pusieron los huevos y la garra para llegar lo más lejos posible. Ahora sólo resta que de una vez por todas se hagan las cosas bien en Colo-colo, para que nunca más lleguen DTs mercenarios y amigos de representantes que traen jugadores que nada tienen que hacer en un club grande y que participan en el negociado, para que nunca más se pierdan jugadorazos como Paredes y Rabello por la obstinación y estupidez de los dueños de la concesionaria, que priman el interés monetario por sobre lo deportivo, para que nunca más se pasen vergüenzas deportivas como la de abril y la de hoy, y lo más importante, para que nunca más el equipo chico de trapo azul vuelva a ser moda, y si es posible, mandarlos a la B nuevamente.

A los jugadores que mojaron y aman la camiseta del cacique. A los que no, a los mercenarios y trotones, muchas gracias, y éxito en cualquier otro club.
Se perdió una semifinal que en principio era inimaginable que Colo-colo la jugara, por eso insisto en que se dio la lógica. Espero desde mañana se empiece a trabajar para revertir esta crisis institucional y deportiva y mi querido Colo-colo reverdezca los laureles de lo que siempre ha sido, es, y será siempre: El equipo más grande de Chile.