No seamos brutos
Hay quienes dicen que Estrada no debió jugar. Que Valdivia siempre estuvo fuera de puesto (antes decían que a un talento así había que meterlo donde fuera). Que Suazo debió jugar más (cuando lo hizo, dejó en claro que no). O que Bielsa se equivocó al cambiar de sistema (¿no le criticaban lo inflexible?). Incluso hubo quienes pidieron a gritos a Mancilla o Pinilla. ¡Ay! Se han dicho mucha cosas. La mayoría subjetivas, relativas. Anecdóticas al fin y al cabo. Y las han dicho, por lo general, ex jugadores, técnicos nacionales o periodistas que, la verdad, no importan mucho. Sería como ponerle atención a las críticas que pudiera hacer René de la Vega al trabajo de Frank Sinatra. No sé si me entiende. Críticas legítimas, amorosas, pero...
Yo me quedo con la voz de los que saben: este Chile es otro Chile y sólo merece aplausos. Lo dijo Cruyff, lo dijo Beckenbauer, lo dijo Pelé, lo dijo Bianchi (Carlitos), lo dijo Menotti, lo dijo toda la prensa internacional y, de hecho, todos los rivales. Chile ahora corre, ahora presiona, ahora marca, ahora busca ganar, ahora juega a algo. Antes no lo hacía. Y consigue mejores resultados. Que el 50, que el 66, que el 74, que el 82, que el 98. El equipo es joven y todavía tiene mucho que aprender. Pero ya aprendió lo más difícil: la importancia de la disciplina, del trabajo, del estudio, del entrenamiento. Del cómo por encima del qué. Por ende, no es una locura pensar que en la Copa América 2011 y en el mundial 2014 podrán rendir todavía más si no se interrumpe el trabajo realizado. Que fueran campeones mundiales altiro era absurdo. Que le ganaran a Brasil o España —el 1 y el 2 del mundo—, una ilusión sin mucho piso. Lo que se hizo fue muy bueno, pero no hubo milagros. Y ahora hay que seguir escribiendo el libro.
Estamos avanzando. Rápido. Y lo seguiremos haciendo si Bielsa continúa o viene alguien de su mismo nivel, porque en Chile no existe un técnico de la estatura que necesitamos. Hemos tenido, en otros años, jugadores mejores, iguales o peores que los de ahora. Pero técnicos de reconocimiento mundial, de peso internacional, sólo cuatro en cien años. Y ese sí es un problema. Dos chilenos (Riera y Pellegrini) y dos extranjeros (Jozic y Bielsa). A lo mejor un quinto: Borghi, un poquito más abajo y recién empezando. Pero ninguno más. Es la triste verdad. No dejemos partir a uno de esos pocos. Seríamos extremadamente brutos.
Felipe Bianchi: blog