Quienes ridiculizan la iniciativa en parte tienen razón y es esperable, pero sólo por lo insólito de plantear algo que a todas luces parece draconiano y obsoleto en un mundo ya distópico por derecho propio.
Pero al final es el mismo modus operandi de como el wokismo se hizo del poder y la agenda pública en occidente, sencillamente sembrando y planteando weas absurdas. Tan risibles eran esas propuestas en un principio, que nadie las tomo en serio y fueron catalogadas de inofensivas, relegadas a lo anecdótico y bizarro. Y asi fueron corriendo el cerco de a poco con esas cositas pequeñitas, hasta sin que nadie se diera cuenta, nos vimos con que de la noche a la mañana la homosexualidad era algo normal, que el travestismo y la identidad de género eran casi imposiciones ideológicas y dogmaticas, y occidente fue tomado por asalto y toda su carga valorica trastocada e invertida.
Asi que es un primer buen paso, tal vez no como medida concreta, pero si es buen indicio de que la resistencia cultural al wokismo se esta atreviendo a adentrarse en el terreno del descaro, la osadía y la desvergüenza.