Es verdad cimpadrito lo que usted dice, y muchos apologéticos aquí hacen la vista gorda a otros movimientos musicales más hermosos, pero que también tienen los mismos elementos negativos (como el grunge, donde la mayoría de sus exponentes murió por sobredosis), pero, más allá de las similitudes, también tenemos que reconocer grandes diferencias.
Primero diré que el reggaetón o la música urbana sí son músicas, pero son, digamos, primarias, y es más fácil entenderlas pensando en una música tribal en algún lugar de África, en algún pueblo en Zimbawe con tambores sonando al ritmo del sexo una noche de luna en el campo para augurar que esa temporada germinen sus cultivos, en ese mismo nivel está la música urbana en cuanto insta a la lujuria, a las armas y a la acumulación de piedras brillantes. Son músicas donde el componente principal es sexual, violento y materialista. Entonces ambas están en ese nivel primordial, aunque en la música urbana, a diferencia de la de Zimbawe, la energía de sobrevivencia aparece como trastornada por una suerte de rebeldía.
Volviendo al tema, el rock o el heavy metal tienen también elementos así, primarios, pero los tienen en un grado superior y articulando también motivos superiores. O sea tienen un rango músical, y por ende espiritual, más amplio. Y también pueden ser rebeldes, pero siempre con una causa, una bandera de lucha bastante clara.
Siendo sinceros, la música primaria no tiene nada de malo. Y aunque el mejor rapero de hoy no es nada ante el peor poeta de la antigua Grecia, ambos tienen su lugar en el mundo.
En mi opinión muchos se molestan porque el trap involuciona, o ha revelado como básico, a un grupo grande de millones de chilenos. Porque realmente puede que haya sido solo una revelación, y no una transformación. Porque tal vez no éramos tan desarrollados como pensábamos. Creo que a esto mismo se refería Miguel Serrano cuando dijo que el chakra de los chilenos era el primer chakra, el que está ubicado en la entrepierna, el chakra rojo: el sexo, las armas, la riqueza material. Porque es innegable que esos temas han resonado formidablemente en los chilenos, a través de la música urbana.
Y si el sobresalto de la música urbana ha sido para bien o para mal... Pues ha sido para mal, pero no por su nivel básico, ni por la droga, ni por el sexo, ni por las armas: sino por su rebeldía, que no tiene ninguna dirección, y que indudablemente solo puede traer cosas malas. Mucho sexo, pero después el aborto y ningún hijo. Mucha riqueza, pronto la droga trae la ruina. Mucha violencia, pero sin reales victorias.