Una de las personas que criticaron más el mantenimiento de la OTAN y su expansión hacia el Este fue nada menos que uno de los ideólogos más importantes de la Guerra Fría,
George Kennan, y uno de los fundadores y arquitectos de la OTAN. Su argumento era que con la caída de la Unión Soviética y la derrota del régimen comunista, la OTAN había dejado de tener justificación. Según Kennan, la OTAN había conseguido su objetivo.
Mantenerla, y todavía peor, expandirla hacia el este, rodeando ahora a Rusia, era –según él- un enorme error, pues era una provocación a Rusia, Estado que, para Kennan, debería convertirse en aliado de EEUU.
Según Kennan, la Guerra Fría había sido un gran éxito, pues él creía que su máximo objetivo era terminar con el comunismo, el mismo comunismo que había sido derrotado en la nueva Rusia. Antagonizarla y ponerla a la defensiva era –acentuaba Kennan- un enorme error.
La OTAN hoy está provocando a Rusia, convirtiéndose en un instrumento de inestabilidad en lugar de uno de defensa o seguridad. Kennan murió a la edad de 101 años hace solo unos años (en 2005). Fue embajador de EEUU en Moscú en 1952, y conocía Rusia bien.
Predijo que la expansión de la OTAN hacia el Este llevaría a un conflicto armado, debido a que Rusia se sentiría acorralada. Y así está pasando. Como indicó antes de morir, y viendo el mantenimiento y expansión de la OTAN, Kennan protestó porque estas medidas significaban el final de un proyecto que había sido su vida.
Por paradójico que parezca, Kennan creía que la Guerra Fría tenía que ver con la contención del comunismo, cuando en realidad tenía que ver más con la expansión de EEUU. De ahí que el comunismo desapareciera pero la expansión hacia el Este continuara. No es el imperialismo de Putin, sino el del gobierno federal de EEUU, el que es un problema.
George Kennan: la extensión de la OTAN al este, “un error fatal”
Con motivo de la entrada de Polonia, Chequia y Hungría en la OTAN en 1997, George Kennan – el diplomático norteamericano quizá más influyente durante la Guerra fría- escribió un artículo en el New York Times que iba a resultar profético, a la vista de la actual guerra entre Rusia y Ucrania.
Un error fatal
A finales de 1996 se admitió o impulsó la impresión -hasta ser predominante- de que se había decidido de algún modo y en algún lugar expandir la OTAN hasta las fronteras de Rusia. Ello a pesar de que no se puede tomar una decisión formal antes de la próxima cumbre de la alianza en junio.
El momento de esta revelación, coincidiendo con las elecciones presidenciales y los consiguientes cambios en cargos de responsabilidad en Washington, no facilitó que otros supieran cómo o dónde insertar una modesta palabra de comentario. Tampoco la garantía dada al público de que la decisión era irrevocable, aunque preliminar, alentó la opinión externa.
Pero algo de la mayor importancia está en juego aquí. Y tal vez no sea demasiado tarde para presentar una opinión que, creo, no es sólo mía, sino compartida por muchos otros con amplia y en la mayoría de los casos más reciente experiencia en asuntos rusos. La opinión, expresada sin rodeos, es que expandir la OTAN sería el error más fatídico de la política estadounidense en toda la era posterior a la guerra fría.
Cabe esperar que tal decisión inflame las tendencias nacionalistas, antioccidentales y militaristas de la opinión rusa; tenga un efecto adverso en el desarrollo de la democracia rusa; restaure la atmósfera de la Guerra fría en las relaciones Este-Oeste e impulse la política exterior rusa en direcciones decididamente no de nuestro agrado. Y, por último, pero no por ello menos importante, podría hacer mucho más difícil, si no imposible, asegurar la ratificación del acuerdo Start II por parte de la Duma rusa, impidiendo nuevas reducciones de las armas nucleares.
Desde luego es lamentable que Rusia deba enfrentarse a tal desafío en un momento en que su poder ejecutivo se encuentra en un estado de gran incertidumbre y casi parálisis. Y es doblemente desafortunado teniendo en cuenta la falta total de necesidad para esa iniciativa. ¿Por qué, con todas las esperanzadoras posibilidades engendradas por el final de la Guerra fría, las relaciones Este-Oeste deberían centrarse en la cuestión de quién se alía con quién y, por implicación, contra quién en algún conflicto militar futuro fantasioso, totalmente imprevisible e improbable?
Soy consciente, por supuesto, de que la OTAN está teniendo conversaciones con las autoridades rusas con la esperanza de que la idea de la expansión sea tolerable y agradable para Rusia. En las circunstancias actuales, sólo se puede desear éxito a estos esfuerzos. Pero cualquiera que preste seria atención a la prensa rusa no puede dejar de notar que ni el público ni el Gobierno están esperando a que se produzca la expansión propuesta antes de reaccionar ante ella.
Los rusos están poco impresionados con las garantías estadounidenses de que ello no implica intenciones hostiles. Verían su prestigio (siempre lo más importante en la mente rusa) y sus intereses de seguridad afectados negativamente. Por supuesto, no tendrían más remedio que aceptar la expansión como un hecho militar consumado. Pero continuarían considerándolo como un rechazo por parte de Occidente.
Obviamente, no será fácil cambiar una decisión ya tomada o tácitamente aceptada por los 16 países miembros de la alianza. Pero hay algunos meses por medio antes de que la decisión sea definitiva; tal vez este período pueda usarse para cambiar la expansión propuesta de manera que mitigue los efectos infelices que ya está teniendo en la opinión y la política rusas.
George F Kennan Op-Ed article contends that expanding NATO would be 'most fateful error of American policy in the entire post-cold-war era;' maintains that such decision would inflame nationalistic, anti-Western and militaristic tendencies in Russian opinion and have adverse effect on...
www.nytimes.com
Esto no lo he inventado, como lo hacen algunos del foro que veis comunistas por todos lados.
Este politólogo fue uno de los creadores de la OTAN o NATO.
Sus declaraciones son claras y objetivas.
He estado desconectado varios días por trabajo. Subiré mas información en estos días de politólogos y geopolíticos de peso. Cada uno se hace su opinión. No hay necesidad de imponer. Los hombres entienden con argumentos sólidos. Solo los necios tienen dogmas en su vida, la mayoría basados en el culto al ego y carencias que quizás que razón tendrán.