También me gusta su trabajo, pero voy a ser honesto y decir que antes de Sicario, simplemente no me interesaban en lo más mínimo, de manera deliberada y algo estúpida, los conceptos de ninguna de sus películas anteriores. Probablemente pensaba: “Bueno, la gente está hablando del trabajo de este cabro, pero parece que no hace películas que yo quiera ver. Así que no pasa nada, no tengo que verlas, sigo con lo mío”. Pero como tengo una afinidad específica por ese tipo de material, fui a ver esa y me voló la cabeza.
Todas las cosas que describes sobre su trabajo precisamente estaban ahí. No lo discuto. Y como con cualquier otro director, me pasa que quiero ver la película que él ve o lo que intenta ofrecer, pero aunque la cinematografía sea impactante, de hecho, si mal no recuerdo, en ese momento hacía bastante que no veía paisajes y montañas verse así de majestuosos en la pantalla grande, a esas alturas ya no juzgaba las películas por su técnica. ¿Quién mierda soy para hacer eso y por qué debería ser lo primordial para mí? Las juzgo por su efecto. Por lo que me hacen sentir. Y el final de esa película fue una auténtica patada a la guata y al alma. Simplemente fue tan apropiado que, para mí, elevó todo el resto del material. Inolvidable.
Diría que toda la confrontación en la mesa es una tremenda dosis de realismo. Muy, muy visceral, que va más allá del típico “realismo hollywoodense”.