Cuando era pendejo estaba tomando con unos amigos en un sitio abandonado... era de noche y anduve webiando todo el día casi sin comer nada, y puta tome pisco, cerveza, vino, ron, y creo que hasta un chimbombo andaba por ahí, típicas mezclas de pendejo que quiere hacerse mierda por deporte... además esa vez me fume un pito por primera vez en mi vida (he fumado 3 veces).
El asunto es que me bajó un dolor de estomago (cagadera) de la conchesumadre, de un segundo a otro senti unas ganas fulminantes de cagar líquido con suma urgencia, asi que me fui a mi casa que estaba mas o menos cerca, 15 minutos a pie (mis amigos igual se fueron para sus casas), mientras mas apuraba el paso, mas fuerte eran las ganas de cagar... y mientras mas me acercaba a mi destino, la desesperación se multiplicaba, recuerdo que caminaba/corría con las piernas apretadas a cagar, transpirando hielo y con la cabeza que me explotaba... conchesumadre la wea terrible. Resistí hasta llegar a mi casa, abrí el portón de mi casa a duras penas, con la caca a segundos de salir, pero lo logré... Ahora solo me faltaba abrir la puerta de mi casa... La llave conchesumadre no entraba y yo quería gritar pero no podía, ya que si gritaba se me caia la caca, asi que solo apretaba los dientes... Bueno, en el momento en que logré girar la llave, la diarrea comenzó a abrirse paso para afuera. Entré corriendo al baño de mi pieza y mientras me sentaba, la caca seguia cayendo en el aire -aunque de a poco-, me senté, me solté y la wea salió como geiser hacia abajo. Los calsoncillos me quedaron con harta mierda y estaba tan curado que lo único que atiné a hacer fue terminar de cagar, lavarme y envolver el calsoncillo con caca con otras prendas de ropa que no usaba para esconderlo en un recondito lugar de mi closet, para al día siguiente deshacerme de la wea...
Al día siguiente, desperté en la tarde y mi nana había hecho algo de aseo en la pieza y el calsoncillo culiao no estaba

Conchesumadre me quería matar... Por lo menos ese era el último día que ella trabajaba en la casa, porque con el marido se iban a cambiar de ciudad y estaba todo conversado, pero ese día, no podía mirarla a la cara de verguenza, me despedí mirando al suelo

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