El sueño de una producción europea de baterías en riesgo por la bancarrota de Northvolt
La idea era fantástica. Poner en marcha en Europa una instalación capaz de fabricar baterías desde cero para alimentar las necesidades de millones de coches eléctricos cada año. Un proyecto bandera que animaría otras inversiones similares y que permitirá reducir la dependencia de China. Así era el objetivo de una Northvolt que ahora encara un proceso de restructuración con la salida de su fundador y director ejecutivo, y la búsqueda de un rescate a vida o muerte.
La historia es muy compleja, pero básicamente se puede resumir en que la empresa recibió una cantidad de dinero en inversión equivalente al PIB de los países pequeños, prometió fabricar muchas baterías, pero no lo logró.
En medio, acusaciones de falta de capacidad de su presidente, Peter Carlsson, que acaba de anunciar su dimisión, así como también acusaciones de sabotaje de los proveedores chinos, que no se ha podido probar pero ha añadido más madera a una situación por momentos esperpéntica.
El principal problema ha sido que, a pesar de contar con una línea de crédito casi ilimitada, con inversión de fabricantes de coches, de camiones y autobuses, así como del gobierno sueco o la UE, incluyendo el mayor préstamo verde de la historia de Europa, Northvolt no ha sido capaz de cumplir con sus objetivos de entrega, lo que ha provocado un efecto dominó con cancelaciones de grupos como BMW o Scania, y la acumulación de una deuda de 5.800 millones de dólares
El sueño de una producción europea de baterías en riesgo por la bancarrota de Northvolt
El fabricante europeo de baterías Northvolt afronta una fase crítica con la salida de su presidente y el anuncio de la petición de acogerse al proceso de bancarrota en Texas, Estados Unidos.





