Sin fotos porque desde el celu mucho atao.
No son rebuscadas, pero siempre valen la pena verlas en cualquier momento y sirven para quienes no las ubiquen.
Shutter (2008)
Una pareja despues de atropellar a una mujer comienzan a ver figuras sombrias rondando el fondo de fotografías que toman. Joyita. Ideal para no quedarse dormido en varias horas.
Audition (1999)
Un viudo decide volver a las pistas y usa audiciones como servicio de citas. Llega una chinita rica y comienzan una relación. Pero con el tiempo la chinita demuestra que no salió bastante tímida y empieza algo de tensión... literal, entre ellos. Para pensarlo si usas Tinder.
Tale of two sisters (2003)
Al salir del siquiatrico, se reúnen unas hermanas yuntas en casa de sus padres. El padre de ellas se casó con otra mujer y el celo y resentimiento de las hijas a la madrastra es total. Toda la película llena de sucesos extraños, revelaciones inesperadas y final que te deja frío. Joya.
Dark water (2002)
Una mamá soltera tiene depre y ataos para no perder la custodia de su hija. Viven en un edificio tétrico y lúgubre y ambas ven visiones del espectro de una niña y tratan de resolver el motivo de las apariciónes.
Satan slaves (2017)
Al morir de una rara enfermedad que sufrió por años, la madre vuelve al hogar para llevarse a sus hijos. Interesante y cautivadora visión de como otra cultura presenta el tema del retorno después de la muerte. En Indonesia está lleno de películas de demonios, posesiones y muertos.
Bonus track: Ringu y The Grudge. Ultra conocidas.
Casi todas estas películas tienen un remake gringo. Todas son muy malas y espero que nunca las vean. Aunque sería injusto meter a The Ring o Grudge ahí. Hicieron bien la pega.
Hay más, pero para después. Igual que las de la ola francesa de hace unos años que merece ser tratado de manera individual.
Todas esas son sólidas recomendaciones, don Felipe. Varios diría que son clásicos modernos. Del lote la única que no he visto es Satan’s Slaves, así que la voy a anotar. A todo esto, cacho una Satan’s Slave que es de los 70, pero que temáticamente no tiene que ver con lo que escribiste sobre la otra, así que no creo que estén relacionadas.
Ya que nombraste a los franceses, hay una que, por favor corríjanme si me equivoco, creo que no es tan popular y con el tiempo le tomé harto cariño, aunque reconozco que quizá es un gusto adquirido. Me refiero a la que hizo el director Pascal Laugier luego de Martyrs llamada
Ghostland.
La vi hace años y en su momento noté como fallos las mismas cosas de las que la gente se quejó, pero no pude olvidarla. Para mí son de esas experiencias sensoriales que funcionan aunque no sean perfectas. En todo caso, me da la impresión de que tampoco pretendía serlo, al menos no de una forma tradicional.
Hace no tanto pillé el disco súper barato y, puta, como algo en ella me había movido, no pensé mucho en darle otra real oportunidad y acabé queriéndola tanto como Martyrs. Más allá de esa hermosa ambientación medio anacrónica, creo que esta vez terminé justificando lo que antes veía como conveniencias narrativas y aceptándola más como un ataque a los sentidos, en esa búsqueda de la representación sensorial de la crisis post trauma de los personajes.
No es tan perfecta como Martyrs en el sentido de la fluidez narrativa en la presentación y desenlace del conflicto, que te permite justificar toda esa violencia perturbadora, pero en el impacto inmersivo, para mí pega en el palo. Se me hace casi igual de eficaz en la creación de atmósferas densas que te transmiten todo lo opresivo y enfermizo de la historia, con destellos de violencia que son breves pero bien fuertes.
Claramente tiene una actitud que te grita que le importa un pico si te gusta o no. Está pensada para que una parte importante del público se sienta incómodo por momentos prolongados, dudando de lo que es real y de en qué momento de la historia ocurre. Pero a pesar de esas sensaciones y del caos narrativo, creo que sí logra que nunca pierdas el interés. Subvalorada, si me lo preguntan.