VieJoeLosCHoCLo
Exiliado
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Están hacinadas igual no más. Es verdad que se mantiene mejor pero la vigilancia también depende mucho del ánimo de los gendarmes - quienes siguien siendo los encargados de la seguridad. De repente dejan que se saquen la chucha igual o ellos mismos les pegan (aunque depende del penal, hay oficiales chupapico del gobierno y los DDHH que denuncian a sus subordinados).
A ver, tengo un primo que trabaja en Gendarmería, me cuenta que es una rama completamente desorganizada, en donde todos toman decisiones, a veces sin avisar a sus pares. Por lo tanto no hay una actitud uniforme a lo largo de Chile, y los tratos pueden variar. Por ejemplo acá en el norte, es común que a los que vienen por delitos de connotación sexual, los tiren deliberadamente a los patios de media seguridad (No tan peligrosos como los de alta, pero en fin peligrosos). Una vez entran, el mismo funcionario les dice a los demás por lo que viene, y ahí mismo le pegan, los dejan uno o dos minutos, hasta que sangre, luego lo retiran. Así, pasa consecutivamente por todos los patios de mediana seguridad, hasta que llega a aislado por no poder estar a salvo en ninguno. Eso sucede cuando el antronero cometió un sórdido delito sexual muy bullado, generalmente con medio de prensa, cosa que los presos ya saben y están esperándolo.
Con respecto al sapeo, es muy mal visto en las cárceles del norte, al sapo lo pueden hasta atravesar de un lanzazo. Si bien ejerce la labor de informante, la retribución que espera este para cometer ese riesgo es de ser transferido a un patio más tranquilo. En caso de ser pillado en algún ilícito de drogas o elementos prohibidos, le aprietan cosa de que acuse a alguien, pero después si lo cambian, le irá mal igual.
Los más ladrones son los gendármenes, que son los mismos que entran droga, celulares, pendrives con porno, etc. Es más estos revenden los pendrives que quitan, así ejerciendo un negocio redondo. Otros entran una cajetilla grande de cigarrillos llena con lo que se te ocurra por cuarenta mil pesos. Hay otros que ellos mismos entran droga, vendiéndola posteriormente. Otros entran teléfonos, etc.



