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No me gustan las empoderadas

A la oficina llegó una compañera nueva de trabajo. Se veía simpática de carácter hasta que fuimos cachando sus opiniones políticas, llenas de prejuicios y moral deconstruida.

Las primeras semanas fuimos varias veces a tomarnos un café (sin leche). Además, usaba la misma línea de Metro que yo, y a veces coincidíamos a la salida y nos íbamos conversando.

Pero caché que su lenguaje corporal era medio compungido, se hacía problemas para saludar, para despedirse, para ubicarse en el espacio, para mirar a la cara, etc.

Una tarde, en el metro, guardó una enorme distancia y le pedí que se acercara más porque no escuchaba qué mierda hablaba, y se negó. Al llegar a su estación, en vez de ponerme la cara para despedirse, me puso el pelo.

Le dije que parara su weá y que yo era de una generación que nunca se hizo problema por leseras y que no iba a aceptar más que me hiciera sentir como un potencial acosador, y la mandé a la mierda.
 
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A los hombres nos gustan las mujeres sumisas, cooperadoras y ojalá que tengan un físico presentable, es decir que se preocupe de proyectar una imágen modesta. No nos importa si tienen plata, el nivel educativo ni toda esas tonteras que les metió el jewminismo en el último siglo. Ya si es temerosa de Dios, sería ganarse la lotería. Sin embargo, al mismo tiempo uno como cabeza del hogar también debe estar a la altura de una mujer así. Ser sumisas no las convierte en nuestras sirvientas. La admiración hacia el hombre debe darse de forma natural. Es la única forma que una relación funcione.

Aquí en el foro tenemos el ejemplo de puras mujeres con energía masculina y la mayoría de hombres con energía femenina que le bailan los peos a estas locas. Razón por la cual estamos solos y no estamos cumpliendo el mandato de Dios. Ay la deko.
 
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