Para ir a la pega, tomo micro y metro, me gusta llegar temprano, para irme temprano.
Llevaba unos días sin oír el acentico y pensé que estos weones se estaban virando de mi patria, pero al subir a la micro partió mi desilusión, iba un gerente veneco hablando gritando al teléfono, daba instrucciones a otro sobre la pega y dónde debían juntarse, se daba unos aires el weón, lo raro es que iba con una parka verde con reflectantes y unas zapatillas desteñidas, como el tramo al metro es corto, no oí mucho.
Después en el metro, venían unas guatonas una chilena y otra veneca, como hablaban con megáfono no pude evitar oír que trabajan en un laboratorio, la veneca parece que era científico aeroespacial o algo por el estilo, su aporte subió el nivel del laboratorio, la otra no se quedaba atrás, parece que trabajar con simios hace que se peguen las costumbres; pelaban que hay grises que solo se tiran las weás y que hay que bajarles el sueldo, la veneca iba a hablar con el jefe para que tome medidas, además de unas instrucciones para que mejore la eficiencia. Sapeando bien la pinta, la veneca parecía morsa y la chilena chancha, por la ropa y el bolso con lo que debe ser el almuerzo, me dio la impresión que son las viejas del aseo dándose aires de grandeza.
En resumen: venecos culíaos