Le fallé a mi foro. Le fallé a la elite.
Acto 1. La previa.
Un amigo me invitó a su departamento a compartir un picoteo y copete. En vez de jugar FIFA, leer el forazo y pajearme preferí aceptar su invitación.
En la junta estaba su polola, una amiga veneca de ella y una gris de tremendo culo y tetas que llevo años tratando de servirme.
La veneca no era de cejas sharpie y bastante centrada por lo que escuché, como sigo los mandamientos antronianos la ignoré pues mis esfuerzos se centraron en la gris de generosas carnes.
Cuento corto, la grisacea, como siempre, se dio mucho color así quede desistí. Para aumentarle el ego a princesas culias no estoy.
Acto 2. La disco.
Como mi compadre vive en un buen lugar fuimos a una disco cercana.
La veneca me agarró y se puso a bailar conmigo. Tragos encima transgredí los mandamientos del forazo que rigen mi buen vivir.
Me hablaba de lo que hacía y lugares que había visitado. Cuando le comenté de mi trabajo y viajes agachó el moño. La tuve en el bolsillo en breve.
Acto 3. El departamento.
Me la traje a mi departamento. No le dio color. Debo decir que es primera vez que me sirvo a una veneca y fue una decepción. La cacha no fue mala pero comparada con colombianas quedan muy al debe, también si comparo con grises, paraguas, peruanas y brazucas.
Escribo mientras está en mi cama y no puedo dormir (sufro de insomnio), cuerazo la hija de puta sin abuso de maquillaje.
Sé que el forazo es magnánimo y sabe perdonar a quienes fallan y vuelven al rebaño del odio.