legolillo
Plasta Culiad@
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3 experiencias con jefaturas mujeres, tres desastres. La primera una abogada, luego de un condoro que costó la módica suma de 50 palos verdes, se puso a sapear a todos los weones siendo que el error era de ella principalmente, era la abogada a cargo de revisar un contrato y unos centroamericanos terminaron forrados por toneladas de chatarra, en teoría compraron algo que funcionaba, pero al final eran puros fierros que cuando el gerente técnico revisó en Singapur la factibilidad de hacer una modificación mayor al generador, los mismo tipos de GE le dijeron: amigo parece que los estafaron.
Segunda, desquiciada mental, era derechamente una sicópata en un cargo de poder, trataba a la secretaria de retardada, a mí me hizo una vez la desconocida y le presenté la renuncia en el acto. Como yo tenía tres jefes simultáneos, cachó que se le venía la noche porque los otros jefes lo único que recibían de mí eran felicitaciones por parte del cliente, y ya la tenían contra las cuerdas. Al final descubrí lo siniestras que son las mujeres porque ese día hasta me invitó a almorzar.
Tercera, no fue mi jefatura directa, pero con poder hacía lo que quería con la gente. Trababa a grito pelado a ingenieros cabrones en su especialidad, fue casi un año y los viejos de ella estaban chatos con el sapo feo ese. Cagó el día que al CEO le trató de imponer una adjudicación directa, pero necesitaba la firma del CEO en el contrato y cuando le dijeron que no, se tiró a choreada, esto fue un viernes en la tarde, el lunes a las 8 estaba de patas en la calle.
Segunda, desquiciada mental, era derechamente una sicópata en un cargo de poder, trataba a la secretaria de retardada, a mí me hizo una vez la desconocida y le presenté la renuncia en el acto. Como yo tenía tres jefes simultáneos, cachó que se le venía la noche porque los otros jefes lo único que recibían de mí eran felicitaciones por parte del cliente, y ya la tenían contra las cuerdas. Al final descubrí lo siniestras que son las mujeres porque ese día hasta me invitó a almorzar.
Tercera, no fue mi jefatura directa, pero con poder hacía lo que quería con la gente. Trababa a grito pelado a ingenieros cabrones en su especialidad, fue casi un año y los viejos de ella estaban chatos con el sapo feo ese. Cagó el día que al CEO le trató de imponer una adjudicación directa, pero necesitaba la firma del CEO en el contrato y cuando le dijeron que no, se tiró a choreada, esto fue un viernes en la tarde, el lunes a las 8 estaba de patas en la calle.

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